Fuentes policiales informaron que el hecho ocurrió el martes 22 de enero por la noche, cerca de las 21.30, cuando el oficial que prestaba servicio en la Comisaría Vecinal 7-B, esperaba el relevo de la guardia que realizaba desde las 14, junto a su auto particular estacionado en la calle Albarracín al 1800, entre Saraza y Zañartu.
El policía de 31 años fue sorprendido con fines de robo por un grupo de delincuentes que se trasladaba en un vehículo negro y que le efectuaron disparos a la altura del abdomen.
Tras el ataque, los delincuentes escaparon aparentemente con el arma reglamentaria del efectivo, que no fue hallada en el lugar.
Un compañero del oficial se acercó hasta el lugar del hecho y trasladó al herido en su patrullero al Hospital Churruca, donde ingresó en gravísimo estado y debió ser sometido a tareas de reanimación.
Las fuentes dijeron que Correa fue operado por una lesión en la arteria aorta y una perforación en el intestino producto del proyectil y que lograron extraerle una bala. No obstante, los médicos le amputaron ambas piernas a Correa, quien siguió internado hasta que en las últimas horas falleció a raíz de esas lesiones.