Integró el grupo de gobernadores radicales que conformó la Concertación Plural, el frente que llevó a Julio Cobos y Cristina Fernández a la presidencia en 2007. Pero a diferencia del ex vicepresidente, Saiz mantuvo firme su acuerdo con el peronismo.
El ex mandatario rionegrino había sido condenado en septiembre de 2015 a "seis meses de prisión en suspenso e inhabilitación especial para el ejercicio de cargos públicos por el plazo de doce meses", por la sala A de la Cámara en lo Criminal de Viedma, por haberse negado a promover un sumario requerido por la entonces defensora del pueblo, para que se evaluara la presunta infracción de Gabriel Savini, secretario de Estado de Control de Gestión de Empresas Públicas, en tanto estaría incurriendo en las incompatibilidades previstas en la Ley de Ministerios rionegrina N° 4002".
Conocida la noticia del fallecimiento del exgobernador, integrantes de la clase política expresaron su pesar en las redes sociales.
Así lo hizo el gobernador Alberto Weretilneck quien acompañó su mensaje con una foto de Saiz al momento de ser mandatario provincial.
"Lamento profundamente el fallecimiento del ex gobernador Miguel Saiz, un hombre de la democracia. Un abrazo a sus familiares y amigos", escribió.
Con la exlegisladora radical María Ines García, transitó los últimos períodos del radicalismo en el poder y, luego, compartieron la postura crítica a la dirigencia de la UCR que se asoció con el PRO. Esta mañana, García ratificó ese pensamiento de Saiz al contar que, al enterarse de su fallecimiento, pensó que "se fue antes de tiempo" y que era "una lástima que no pudiera ver que se fuera Macri, porque para nosotros fue un período terrible y nefasto. Era muy crítico de este tema".
Contó de sus charlas aunque creía que no "quería volver a la política activa. Tenía un profundo desencanto, lo seguían llamando, lo consultaban, pero mantenía una posición muy crítica. Muy dura y muy alejada de las decisiones de nuestro partido".
"Era una persona extremadamente leal y obsecado, como buen taurino. Un gallego muy tozudo, y nos costaba bastante hacerlo cambiar algunas cosas. Era de una lealtad increíble, de una honestidad asombrosa. No era fácil trabajar con una persona de esas convicciones y esa dureza, tan convencido de las cosas que hacía y cómo las hacia", recordó.