Recientemente el fideicomiso volvió a estar en cuestionamiento cuando se conoció que el Presidente pasó de tener $99,87 millones a principios de 2018 a finalizar el año con $151 millones, y compró dos bonos en octubre de 2018, en plena corrida cambiaria.
Entre los bienes que administraba el escribano fallecido, además de dinero y títulos, se encontraban las acciones que el jefe de Estado posee en las empresas agropecuarias 4 Leguas, Agro SA, Molino Arrocero Río Guayquiraro y María Amina SA, así como también algunos inmuebles y campos.
El escribano Ferrari justificó en junio de 2017 la decisión de aceptar al Presidente como cliente. "Cuando nos llegó la propuesta nuestra idea fue aceptar para hacer algo por la patria, y apoyar al Gobierno. Si el oficialismo quiere evitar todo lo que es corrupción, nosotros vamos a apoyar eso. Es un fideicomiso ad honorem, nunca pretendimos cobrar honorarios", aseguró en una entrevista con la Revista Noticias.
Según Noticias, Pablo Clusellas, el secretario de Legal y Técnica, primero le prohibió al Presidente darle el fideicomiso a Jorge Ledesma. El compañero de Macri en el Cardenal Newman le marcó que no podía entregarle su fortuna a su escribano de toda la vida, porque entraría en un conflicto de intereses. Luego de desestimar también la idea de ir a un banco, Carlos D’Alessio, el escribano general de la Nación, renunció a la sociedad que presidía Ferrari y éste asumió la “administración de los bienes” evitando otro conflicto de intereses.