Descendiente de una familia de estancieros, vinculados a los orígenes de la Sociedad Rural Argentina, y casado con una integrante de la familia Acevedo, que en el pasado fue propietaria de la siderúrgica Acindar, Martínez de Hoz se inició en la función pública como ministro de Economía de la provincia de Salta durante la Revolución Libertadora.
Más tarde, el fue secretario de Agricultura y Ganadería, y luego ministro del presidente de facto José María Guido (1962-1963).
Dirigió la estancia Malal Hué, la aseguradora Buenos Aires Compañía de Seguros, y la Compañía Ítalo Argentina de Electricidad; presidió la petrolera Petrosur, la financiera Rosafin, y la siderúgica Acindar.
Martínez de Hoz no fue el 1er. ni el único candidato a ministro de Economía de la Junta Militar.
Sin embargo, terminó oponiéndose sobre sus competidores, en parte porque tenía los mejores contactos con la comunidad de negocios no peronista.
Su reemplazo al frente de Acindar sería el general Alcides López Aufranc.
El 2 de abril de 1976, Martínez de Hoz presentó a la opinión pública su "Programa de recuperación, saneamiento y expansión de la economía argentina", aprobado por la Junta Militar y que sus bases fundamentales eran "lograr el saneamiento monetario y financiero indispensable como base para la modernización y expansión del aparato productivo del país, en todos sus sectores, lo que garantiza un crecimiento no inflacionario de la economía. Acelerar la tasa de crecimiento económico. Alcanzar una razonable distribución del ingreso, preservando el nivel de los salarios en la medida adecuada a la productividad de la economía".
En esa oportunidad el ministro señaló que, en el corto plazo, el programa económico debía dominar lo que llamó "los tres incendios": la inflación, la deuda externa y la recesión, o sea, la caída de los niveles de producción. Y señaló que el objetivo básico era implantar en el país una "economía de producción" en reemplazo de la "economía de especulación" preexistente.
Martínez de Hoz y su equipo consideraban las inversiones extranjeras como un elemento esencial "para reducir el costo social del proceso de capitalización del país y acelerar su tasa de crecimiento", y esperaban que lo capitales extranjeros se radicaran en el sector agropecuario y en el sector petrolero y minero.
Martínez de Hoz realizó 2 aportes fundamentales y tuvo 3 fracasos importantes.
Los aportes:
> la Ley de Entidades Financieras (aunque la Comisión de Asesoramiento Legislativo introdujo la tontería de la garantía irrestricta sobre los depósitos, lo que alentaba cualquier especulación dolosa),
> la idea de la apertura de la economía, en un país que vivía peligrosamente hacia adentro (aunque hubo 2 errores de parte de Martínez de Hoz: hacerlo con atraso cambiario y en el marco de una importación de bienes de capital antes que de productos de consumo), y
> la idea de que el endeudamiento público externo era neutro y que el déficit de la balanza comercial era sostenible en el tiempo porque lo que importaba era el resultado de la cuenta corriente de la balanza de pagos. El abultado endeudamiento público (y privado) externo le concedió aún más inestabilidad a la economía argentina.
Los fracasos:
> no logró estabilizar la economía porque la inflación siguió siendo desmesurada (la inflación había sido uno de los justificativos para el golpe de Estado de 1976), por lo tanto no logró restablecer el crédito y prueba de ello fue la Circular 1050, que solamente enriqueció a abogados codiciosos como fue, en Río Gallegos, Santa Cruz, el caso de Néstor Kirchner; y
> no bajó el gasto público, que por el contrario, aumentó, financiando una ineficiente estructura militar de empresas públicas inservibles, empresas estatales que daban pérdida y la inversión bélica previa al casi conflicto con Chile y luego la guerra contra el Reino Unido.
La famosa 'tablita', que llevaría a una convergencia entre el aumento de los precios y la corrección del tipo de cambio derivó en un gran fracaso en 1979, origen de la devaluación conque él se despidió del cargo en 1981.
Martínez de Hoz fue respaldado siempre por Jorge Rafael Videla, y su ministro del Interior, Albano Harguindeguy; y atacado por Emilio Eduardo Massera, quien atentó contra varios integrantes del equipo de 'Joe'.
A su vez, Martínez de Hoz fue acusado de autoritarismo y hasta del uso del Estado para conceder ventajas a terceros (caso Ítalo, Oddone, Piñeiro Pacheco, Saiegh, etc.).
Lo investigación por la deuda externa pública y su posible participación en violación de derechos humanos ocurridos durante el Proceso, amargaron sus días, en especial luego de los años '90.