Moebius ha sido inspirador de filmes como "The fifth element" de Luc Besson, "Alien" de Ridley Scott y "El Abismo" de James Cameron.
También creó héroes más realistas que firmó por el seudónimo de Gir.
En una entrevista con la agencia AFP, en ocasión de una exposición en la Fundación Cartier para el arte contemporáneo, en octubre del 2010, cuando él reafirmó que está dotado de una "doble personalidad", al menos en el plano artístico.
"Tengo dos polos, dos gestos. Cuando estoy en la piel de Moebius, intento escaparme de mi 'yo', dibujo en estado de trance", explicó.
El artista fue muy influenciado por México, destino al que viajó en reiteradas ocasiones, descubriendo su desierto y los rituales chamanes, segun Alejandro Jodorowsky, con quien trabajó en su "búsqueda metafísica".
Fue Jodorowsky quien le hizo descubrir el Tarot y la obra de Carlos Castañeda, segun dijo Giraud, lector de las narraciones de ese antropólogo estadounidense de origen peruano, en las que describe sus experiencias con un chamán Yaqui, Don Juan.
En octubre de 2010, la Fundación Cartier inauguró una antológica sobre Giraud.
En el sótano, en un documental filmado para la ocasión, el francés se desdoblaba para conversar consigo mismo, para que Gir recriminara a Moebius, su alter ego.
Durante décadas, uno ganaba lo que el otro perdía. Y en pantalla, la conversación devenía en bronca.
El artista aclaraba: “¿Que si Gir paga las locuras de Moebius? Es una realidad histórica. Gir es una profesión; Moebius, un estado del alma. Me es difícil definir a Moebius, porque ahí soy artista. Pero, ¿qué es ser artista en nuestro mundo? Necesitas sobrevivir, y entonces los artistas se convierten en vendedores, debes gustar a los otros o ceder parte de ti para comer. No sé, no sé...”.
En ocasión de 'Inside Moebius' (Norma), Giraud habló con Gemma Tramullas, de El Periódico catalán:
-Este libro se le ocurrió a usted o a su psicólogo?
-Ja, ja, ja. A mí, a mí. Un día decidí que ya era hora de dejar de fumar marihuana. No es que fuera un adicto, porque no me costó dejarla, pero la consumía para trabajar y ya tengo una edad. Sin los efectos de la hierba, empecé a dibujar un diario íntimo de forma automática, sin pensar, sin hacer bocetos revios. Cuando llevaba un par de páginas me dibujé a mí mismo y luego aparecieron mis personajes: el Teniente Blueberry, el Metabarón, el extraterrestre Arzak...
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-Cuando era joven se creía un profeta, incluso pasó tiempo en una secta; luego vendió millones de cómics y le llamaban el Papa de la historieta, y en este libro el personaje de Moebius es nada menos que Dios. Ya no se puede subir más alto.
-No, después de Dios no hay nada. Ja, ja, ja. Mi personaje en Inside Moebius incluso puede volar. El roblema es que, cuanto más arriba sube, más dura es la caída.
-Y usted se siente muy arriba?
-Solo cuando hablo con un periodista. No quiero ni contarle cómo me siento cuando me levanto por la mañana.
-Se dibuja a sí mismo con 70 años y también cuando era joven.
-Y cuando tenía 8 años! ¿Ve esta viñeta en la que unos niños juegan con canicas en la calle? ¡Ese soy yo! Verme a mí mismo desde fuera ha sido una experiencia muy profunda y emocionalmente perturbadora.
-La acción transcurre, como en muchos otros álbumes suyos, en el desierto. ¿Aún le influye aquella iniciación juvenil a las drogas en el desierto de México?
-Allí experimenté por primera vez con el inconsciente y eso sigue alimentando mi obra, sí. Pero más allá de eso, el desierto se ha convertido en el hilo conductor de mi trabajo. Mi mente es un caos y el desierto es lo único que pone orden en ese caos.
-Uno de los personajes del libro dice: "El atentado de las torres gemelas supera cualquier historia de ciencia ficción".
-Y es verdad. En el sentido de que estamos hablando de miles de muertos, de seres humanos de verdad. Del 11-S no se puede hacer una abstracción, por eso hice aparecer a Bin Laden en el desierto, donde sostiene un debate con el Metabarón y Arzak.
-Este es uno de los fragmentos más divertidos del cómic.
-El humor nos sirve para distanciarnos de una realidad que, de otra forma, sería insoportable.
-La idea de castigar a Bin Laden a tener cuerpo de mujer de por vida es genial. Para él, es el peor castigo.
-Por eso va siempre tapado de pies a cabeza, como si llevara un burka. Pero ponerse en el lugar del otro puede ser su única salvación, y la nuestra.
-De niño empezó a dibujar compulsivamente para combatir la soledad. ¿Ya no puede dejar de hacerlo?
-Solo lo dejaré cuando me muera.
-Volverá con otra historieta de Blueberry? En el libro, el teniente hasta le apunta con un revólver para que le escriba un guión.
-Él es quizá mi preferido. Quizá vuelva con él. Ganas no me faltan.