En Mirándote, Claudio García Satur, el actor que interpretó al taxista que enamoraba a Mónica (Soledad Silveyra), interpretará un personaje que odiará a Rolando Rivas y apoyará al presidente de facto Alejandro Lanusse.
El papel de Palermo lo hará Sofía Gala y sus padres serán Patricia Palmer y Víctor Laplace. Y Satur es un tío. También aparece la Mirta Palermo real, contando su vida. Y Soledad Silveyra, Leonor Benedetto y María Valenzuela hablan de cómo hacía Migré las cosas, detalló Viola en una entrevista al diario Clarín.
A pesar de que el libro de la autora es la base de la "docuficción", este se quitará de las librerías para cuando se produzca el estreno. El motivo es legal: Víctor Agú, heredero material y espiritual de Migré, y que escribió junto al guionista obras como Inconquistable corazón, demandó a la autora por la obra.
“En la práctica, la demanda es por cuestiones formales: en la biografía se reproducen partes de las obras de Alberto Migré sin permiso. Aunque existe un derecho de cita por el que se pueden usar hasta 1.000 palabras libremente, la ley estipula que se lo puede hacer ‘con fines didácticos o científicos, comentarios, críticas o notas referentes a las obras intelectuales’. ¿Es el caso de un libro de circulación masiva? Se puede discutir, pero la editorial, Penguin Random House, entendió que no llevaba las de ganar porque, junto con Viola, acordó con Agú bajar el libro”, explican en la nota de Clarín. Si bien la autora tuvo la opción de volver a editarlo sin los textos, la rechazó por miedo a otro juicio.
Agú, a pesar de haber colaborado en el libro, publicó en Facebook una "carta abierta a Alberto Migré", donde dice: “No querías que hablen de tu vida privada. Sin embargo lo hicieron. ¿Qué parte no entendieron esos amarillistas? ¡Cómo atrasa hablar de la sexualidad del otro!”.
La crítica de Agú al libro no viene por el lado de las obras publicadas en él, sino a la revelación de la homosexualidad de Migré. “Lo dijiste un día: me muero y a alguien se le va a ocurrir hablar de muchas cosas de las que nunca quise hablar y va a contar con la complicidad de traidores. ¡Así fue! Cuando se habla de la vida privada en un libro, sólo la persona de la que hablan puede defenderse, por eso no pude hacerlo”, completó en la publicación de la red social.
“Él no se ocupó de ocultarlo. Yo lo viví naturalmente pero respeto a una generación que la pasó muy mal y no quiso decirlo. Hay gente de esa generación que está viva: primos de Alberto, amigos. Él no habló de esto con ellos. ¿Por qué se tienen que enterar?”, dijo Agú con respecto al tema de la sexualidad del guionista.
“¿Acaso Migré estaba en el closet? En las décadas del '50, '60, '70, era público que no se casaba, hablaba con amaneramiento, hizo intertextos con alusiones interesantes respecto a la homosexualidad”, se defendió Viola, “en 1995 en la novela Leandro Leiva, un soñador, Migré pone un misterioso personaje, amigo del protagonista, que hace el actor Daniel Lemes. Ese personaje está escondido en el Tigre y cuenta que lo está porque está acusado de homosexual”.
“Entonces la gente que lo rodea lo discrimina, lo golpean. Lo interesante de ese personaje es que dice que es un escritor de telenovelas muy famoso. Cuenta que firmaba con un nombre de mujer y que el nombre era Rosa Ramos, lo que es un homenaje de Migré a Rosa de Lejos, porque así se llamaba la protagonista”, cierra Liliana Viola en la nota de Clarín. Según ella, fue "un modo recontrapoético de salir del closet".
Alberto Milletari adoptó el paseudónimo de "Alberto Migré" al inicio de su carrera literaria nació en 1931 en Buenos Aires. No solo fue guionista, sino que también escribió novelas, cuentos y poesía. De hecho, comenzó su carrera en radio, donde intervino en numerosos radioteatros desde los 15 años de edad.
Fue en la década de los '70 cuando Migré se volvió muy popular. Entre los mayores éxitos de su carrera (más de 700 libretos) destacaron Rolando Rivas, taxista y Pobre diabla.
Durante sus últimos años Migré fue presidente de Argentores, la asociación que nuclea a los autores en Argentina. En el 2001 fue nombrado Ciudadano Ilustre de Buenos Aires y falleció cinco años después de un paro cardíaco.