Pero fueron las leyes sancionadas al año siguiente las que terminaron de desencadenar la furia de la oposición, sobre todo la Ley Orgánica de Hidrocarburos, que incrementó al 30% la tributación de las transnacionales en las actividades de extracción petrolífera, y fijaba en el 51% la participación mínima del Estado en sociedades mixtas; la Ley de Tierras y Desarrollo Agrario, que permitía expropiar latifundios y beneficiaba a los campesinos que buscaban cultivar pequeñas extensiones de tierra y fundamentalmente la intervención del gobierno sobre la empresa Petróleos de Venezuela (PDVSA), designando nuevas autoridades y el control de la misma.
Luego de un año que ya venía siendo convulsionado con intensas movilizaciones en contra del entonces Jefe de Estado que había asumido en 1999, Chávez debió hacerle frente un paro nacional decretado el 2 de Diciembre de 2002 por la organización gremial Fedecámaras, secundado por la directiva y trabajadores de la nómina mayor de PDVSA y que además contaba con el apoyo de la oposición. El mismo consistió en una huelga que determinó la paralización de las actividades laborales y económicas por tiempo indefinido.
Llamado por aquellos afines al gobierno " Golpe Petrolero", mientras conocido por sus acérrimos enemigos como "Paro Cívico Nacional", ésta medida acentuó aún más la inestabilidad política y social del país y en poco tiempo generó grandes daños al mismo, causando pérdidas económicas, escasez de alimentos, de gasolina, de insumos de toda índole, pérdida de actividades académicas en todos los niveles, algo que ya se venía dando pero creció abruptamente luego del paro que duraría 64 días.
En este contexto, y en medio de la medida de fuerza, miles de opositores que acompañaban la sustitución de las nuevas medidas económicas o en su defecto la renuncia de Chávez, se movilizaron a lo largo y a lo ancho de las principales ciudades del país con velas, antorchas, linternas y banderas venezolanas, ocupando las avenidas y autopistas molestos por la falta de abastecimiento de gasolina y la deteriorada situación política-social.
Finalmente luego de mantenerse siempre firme en su cargo, el Jefe de Estado logró descomprimir la situación al recuperar el control del buque tanquero Pilín León a fines de Diciembre y logró empezar a abastecer las refinerías. Con éste muchos otros buques fueron recuperados y ya en Enero de 2003 con ayuda de aquellos empleados de PDVSA que no se adhirieron al paro se hizo de vuelta con el control de la empresa. Los empresarios comenzarían a abrir sus locales y negocios y el 3 de Febrero de ese año el paro se dió por terminado sin mayor aviso de sus líderes.