Ocurrió que tanto uno como el otro reconocieron la necesidad de la unidad. "Tenemos un acuerdo con la UCR - expresó textualmente Perón a mediados de diciembre de 1972 durante un breve viaje a Paraguay- con el doctor Balbín de manera expresa. Si nosotros triunfamos los llevaremos a compartir el gobierno con nosotros. Si ellos ganan, tenemos la promesa de que harán lo mismo".
Los primeros días, antes de asumir por tercera vez la presidencia, Perón y Balbín se entrevistaron en Gaspar Campos. Balbín explicó que la reunión estuvo "en el propósito firme de lo que Perón ha prometido, es decir, una política de colaboración total, de participación de toda la ciudadanía, es decir, un modo político tal vez distinto al modo que tuviera anteriormente".
El diálogo permanecerá abierto, los aislamientos no sirven, comentó Balbín, dando comienzo a un nuevo estilo de hacer política en la Argentina que, de todos modos, duraría sólo unos pocos meses. Pero que determinó, como dijo el analista Rosendo Fraga, que hubieran 2 Perón: el del "cinco por uno no va a quedar ninguno", y el del "abrazo con Balbín", buscando la unidad nacional.
Hoy la "grieta" no sólo está firme sino que además se profundizó durante la carrera electoral, de la que participaron al menos peronistas. Y finalmente, vuelven al poder.
La pregunta en este día histórico es si será posible otra vez el diálogo y la unidad.
Claro que no sólo depende de lo que el nuevo oficialismo (el del "vamos por todo") decida a su regreso al poder, sino también de la predisposición de la oposición, que recurrió e incluso, abusó de la "grieta".
No hace falta explicar que el país lo necesita.