De ese modo se frustró el segundo escape de quien fuera líder del cartel de Sinaloa. Antes, en 2001, había burlado los guardias del penal de máxima seguridad de Puente Grande, en Jalisco, escondido en una carretilla de lavandería y estuvo prófugo durante 13 años hasta que en febrero de 2014 fue encontrado en un condominio de Mazatlán en Sinaloa.
Su segunda huida de prisión la logró cuando a mediados del año siguiente construyó un túnel de kilómetro y medio que desembocaba en una construcción en obra. Se trató de una excavación que logró a través de la implementación de un mecanismo de tracción accionado por una motocicleta para sacar, sobre rieles, la tierra de la construcción.El penal de máxima seguridad del Altiplano se consideraba por aquel entonces el de mayor seguridad en el país.
Lo que viene después es historia conocida. Tras meses de frustraciones, para principios de 2016 el gobierno mexicano ofrecía unos 60 millones de pesos y el gobierno de los Estados Unidos por entonces presidido por Barack Obama, USD 5 millones al considerarlo uno de los criminales más peligrosos del mundo.
Y la información llegó. Y condujo el operativo al hotel de Los Mochis en Sinaloa, dónde luego del arribo de las fuerzas especiales comenzó el tiroteo que desembocó en la muerte de 5 sospechosos y la captura, junto a otros 6 criminales más, del Chapo Guzmán.
Su condena quedó firme a mediados de 2019: cadena perpetua por comandar una empresa criminal y una impactante red de narcotráfico, ademas 30 años por violencia y portación de armas de fuego y 240 meses por lavado de dinero.
Al día de hoy Guzmán se encuentra encarcelado en la prisión de máxima seguridad ADX en Colorado, donde pasará el resto de sus días.