Esa pasión que empezaba a asomar, se iba a ver acentuada cuando descubrió en la biblioteca de su abuela el libro Ricardo III, de William Shakespeare. Eso lo marcaría a fuego, ya que allí comenzó una inquebrantable relación con el reconocido escritor y sus deseos de poder representar algunas de sus obras comenzaban tomar fuerzas.
Finalmente fue cuando el consagrado artista cursaba el secundario cuando la llama de la actuación se terminó de propagar en todo su ser: mientras estudiaba en el colegio industrial Cardenal Cisneros, decidió abandonarlo para empezar a formarse como actor en el Conservatorio de Arte Dramático.
Su primer trabajo no iba a tardar en llegar en una radio, aunque quizá no lo que hubiera elegido en un principio: anunciar las novedades del día en el Mercado de Hacienda.
No obstante al poco tiempo sí ya se le terminarían por abrir las puertas de distintos radioteatros e incluso, en 1954, luego de pasar una prueba de Radio El Mundo pasó a integrar la compañía de Julia Alba, en la que interpretó papeles de galán.
Finalmente, en 1955 se daría su debut en el cine, con la película El amor nunca muere. Desde allí su carrera se largó con un sinfín de éxitos que lo terminarían catapultando en el estrellato.
Un año después de su primera aparición cinematográfica le llegó el turno de protagonizar un filme: La pícara soñadora, comedia en la que también participó ni mas ni menos que Mirta Legrand.
En 1960 le llegaría un papel trascendental para su legado. Se trata del personaje Ecuménico López, a quien interpretó en Un guapo del 900. "Me cambió la vida", dijo Alcón al respecto hace algunos años atrás.
A comienzos de esa década comenzaría su trayectoria en teatro. Sus papeles en obras de Shakespeare como Hamlet, el mencionado Ricardo III, Enrique IV y Rey Lear son algunos de sus mayores éxitos arriba de un escenario. Otras producciones que aportaron para que se constituya como el máximo exponente del teatro clásico en Argentina fueron Final de partida, de Samuel Beckett y dirigida por él mismo, Edipo, el Romance del lobos, entre otras.
En España es muy reconocido: allí también tuvo una incesante actividad teatral, entre las que destacan obras de Federico García Lorca y Jean Paul Sartre.
En televisión también tuvo su oportunidad: Por el nombre de Dios ( 1999), miniserie que se emitía por canal 13, Vulnerables (2000) y Herederos de una Venganza (2011), ambas de Polka, son algunas de las producciones que integró
Otros trabajos en el cine muy recordados fueron El Santo de la Espada (1970), Boquitas pintadas (1974), Martín Fierro (1968), La Maffia y Las siete locas, todas dirigidas por su amigo Leopoldo Torres Nilson.
Se mantuvo vigente hasta bien entrado el siglo XXI, aunque a principios de la década del 2010 fue diagnosticado con cáncer de colon. Finalmente a raíz de una complicación respiratoria y luego de estar mas de 4 meses internado ,Alfredo Alcón fallecería el 11 de abril de 2014. Su muerte marcó un luto sin precedentes en el mundo artístico.
Distintas reconocidas personalidades del cine, televisión y teatro lo despidieron: Guillermo Francella, Marta González, Norma Aleandro, Joaquín Furriel, Cecilia Rosetto, Adrián Suar, Nicolás Cabré y Ana María Picchio, algunos de los tantos que lo despidieron en aquel entonces.
Sus restos descansan en el panteón de actores de Chacarita. Aunque su memoria está mas despierta que nunca.