En marzo de 2003, poco antes de que su marido ganara la presidencia, en Catamarca se suspendieron los comicios provinciales, en una jornada que incluyó quema de urnas. Luis Barrionuevo había buscado presentarse como candidato pero había sido inhabilitado y sus seguidores provocaron violentos desmanes. El senador y sindicalista aseguró que habían querido proscribirlo. Por entonces, el Senado convocó al gastronómico y Cristina impulsó un pedido de expulsión.
Días después, ocurrió la visita y los "huevazos". Algunos de los misiles le alcanzaron el pelo, pero ella finalizó su acto proselitista. Eran días en los que ella misma protagonizaba la oposición rebelde, que hoy hostiga...