En 1963 el foco guerrillero se había instalado en Orán, Salta. Desde allí, los seguidores del 'Che' Guevara intentarían desplegar los preceptos de la revolución cubana de 1959 a la Argentina. El despliegue comenzó en la transición entre los gobiernos de José María Guido y Arturo Illia.
La llegada de Illia, elegido por el voto popular, aunque con el peronismo proscripto, generó una discusión en el seno de la guerrilla que dudaba si era propicio comenzar a operar contra un gobierno democrático.
La salida fue sencilla. El EGP desconoció el gobierno del presidente radical al calificarlo de fraudulento, algo que quedó plasmado en '
La Carta de los Rebeldes' publicada en el periódico Compañeros, en la que pedían su renuncia.
“Usted doctor Illia, aún puede rectificar y hacer un gran bien a nuestra Nación. Renuncie a ser presidente fraudulento, denuncie el fraude por su nombre y exija elecciones verdaderas, generales y libres, en las cuales los argentinos no se vean coaccionados a votar, sino que puedan ejercer su derecho a elegir”, decía la misiva.
La EGP advirtió de la presencia guerrillera a Illia en la carta fechada el 9/7 de 1963. Si bien el mensaje no tuvo repercusión pública, el gobierno movilizó a la Gendarmería, conducida por general Julio Alzogaray.
Pero el 1er enfrentamiento entre las facciones armadas no se produjo hasta marzo de 1964, cuando la Gendarmería invadió un campamento ubicado en la localidad de La Toma. Allí se produjo la detención de 5 personas.
Los que no fueron detenidos en esa acción se reagruparon. Masetti no aceptó la opinión de otros integrantes que consideraban que había que abortar la operación dada la situación en que se hallaban, ordena a un grupo que vaya en la búsqueda de alimentos y él se quedó en el lugar.
Unos días después, el 18/4 de 1964, la Gendarmería emboscó al EGP a 30 kilómetros al noroeste de la confluencia del río Las Piedras y Pantanoso, resultando muerto Hermes Peña no sin antes, según los relatos, darle muerte al gendarme Juan Adolfo Romero.
El grupo quedó completamente desarticulado. Poco después la mayoría de los integrantes que estaba libre murió, varios de ellos de hambre, o fue detenido. Masetti y Atilio Altamirano se internaron en la selva y desaparecieron, suponiéndose que murieron de hambre.
En el Círculo de Suboficiales de gendarmería de la ciudad de Salta se levanta un busto en honor al gendarme Romero, cuya placa reza: "el primer mártir muerto por la subversión en Argentina".