A partir de que se supo que uno de los estudiantes que preguntaron es un exfuncionario de la Ciudad de Buenos Aires y militante del PRO, desde el cristinismo comenzaron a fogonear la posibilidad de que el episodio de Harvard haya sido una suerte de trampa para dañar la imagen de la Presidente.
Uno de los propulsores de esta teoría es el relator oficialista Víctor Hugo Morales que desde su popular programa en radio Continental. "El nivel de las preguntas eran recortes de diario, no se inspiraron. Fue penoso. Fue desolador y me entristeció mucho ver el miedo de algunos de los alumnos", dijo el conductor ex crítico de los Kirchner.
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Víctor Hugo dijo además que "daba la sensación de que estaban muy nerviosos, con la angustia de una persona que no está viviendo eso con naturalidad, impulsados por el pedido de alguien que le transmitía las preguntas".
"Ayer se vio a chicos que la sacaban de quicio a la Presidenta, que estaban formateados, preguntando algo que es una opinión", señaló.
Pero que las preguntas hayan sido filosas cuentan con un antecedente que echa por tierra cualquier teoría conspirativa que el cristinismo quiera hilvanar para salvar a su líder de la controversial capítulo que le tocó protagonizar en Harvard.
En esa universidad, Dilma Rousseff , presidente de Brasil, fue interpelada en abril por alumnos acerca de un tema que no es menor en su gobierno: la corrupción:
Lejos de esconder el problema, Roussef respondió: “Yo creo que nosotros tenemos que combatir la corrupción. Si uno no participa en política, queda a merced de cualquier acto político corrupto”.
“Es bueno que se diga que en Brasil se ve el político corrupto, pero no el corruptor y este, infelizmente, se encuentra en el sector privado. Esa es una relación compleja”, siguió, al tiempo que determinó que “cuanta más gente participe de la política, habrá menos espacio para los políticos que cometan actos que no son correctas”.
“Las personas necesitan de instituciones virtuosas y los hombres no son virtuosos. Haremos un gran esfuerzo para luchar sistemáticamente con la corrupción, precisamos monitorear todos los actos, dejarlos abiertos, dejar a la sociedad verlos y, al mismo tiempo”, continuó.
La corrupción es un tema que compromete seriamente al Partido de los Trabajadores, que sostiene al gobierno de Roussef. Recientemente, la Justicia condenó al empresario Marcos Valerio por desviar fondos del Banco do Brasil para crear un fondo destinado a que el gobierno del entonces presidente Lula Da Silva comprara voluntades en el parlamento.
La condena de Valerio se dio en el marco del denominado 'Mensalão' que compromete seriamente a distintas figuras del PT.
Por otro lado, la misma Rousseff ya ha echado a al menos 7 ministros acusados de corrupción.