De hecho, la modalidad de las conferencias era una de las herramientas conque contaban los intelectuales para exponer sus posicionamientos.
El resultado de aquellas conferencias fue publicado (con algunas correcciones y ediciones) por Lugones, con el título 'El Payador', ensayo en el que se condensan los principales conceptos de su relectura del 'Martín Fierro', intentando una redefinición de la identidad propuesta por Juan Bautista Alberdi y Domingo Faustiano Sarmiento.
'El Payador', de 1916, es un intento de valoración de la poesía gauchesca, hasta entonces condenada a la indiferencia o al maltrato, y se detiene en la consideración de aquellos elementos en relación con la tradición épica de Occidente, a partir de Homero y pasando por los cantares de gesta medievales.
El eje entre la poesía épica de origen helénico y la gauchesca será el punto de anclaje de la lectura de Lugones: el héroe resulta fundamental porque
- la exaltación de lo que puede entenderse como una personalidad excepcional hace posible la rebelión, y
- expresa lo mejor de la raza, su espíritu.
En un solo movimiento Lugones consigue edificar la otredad indispensable para definir un ‘nosotros’.
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Payador, personaje del Martin Fierro.
Nacimiento y efeméride
La exaltación del héroe, es vinculada por Lugones con el rol del intelectual o, más específicamente, del poeta, según su criterio el único capaz de dar sentido a la belleza. Y se propone como “interlocutor” entre las masas que conforman la nación y la oligarquía que detenta el poder. Ese movimiento sirve a su vez como herramienta para desplazar del centro del campo intelectual la hegemonía del científico construida por el positivismo.
A través de un detallado análisis del canto que tiene como protagonista al gaucho Fierro, Lugones
- reivindicó los hechos que se describen en la obra,
- justificó aquellos que resultan inconvenientes para su propio posicionamiento y
- subrayó con explicaciones y cuidado vocabulario,
los segmentos en los que afloran valores y principios que se apegan al criterio de argentinidad que él buscó legitimar y afianzar.
La lectura que propuso Lugones fue fundamental para encumbrar al gaucho como un punto de partida para la construcción de un ser nacional, apoyado en principios y características aglutinantes de unas clases populares tan diversas como divergentes en la Argentina del Centenario.
Teosofía, masonería y esoterismo
En la importante bibliografía producida sobre la obra y la figura de Leopoldo Lugones, hay menciones de su afinidad con el ocultismo, la teosofía, eventualmente la masonería e incluso el esoterismo.
Por ejemplo, sus trabajos en su libro de cuentos 'Las fuerzas extrañas' (1906) y algunos poemarios, y en los trabajos que analizan sus ensayos sobre la cultura nacional.
No obstante, es parte de un “cuadro de época” –el mundo cultural de fines de siglo 19 y principios del 20– en el que Lugones es un modernista, cultor de las propuestas del espiritualismo en un sentido amplio.
Hay cierta simplificación en el abordaje ensayado por muchos que mencionan a Lugones y la Buenos Aires de aquellos tiempos.
Entre los años 1898 y 1902, Lugones escribió para la revista de estudios teosóficos 'Philadelphia', 4 ensayos sobre sus concepciones sobre la filosofía, la ciencia y el arte, instancias integradas y mutuamente implicadas de conocimiento.
La importancia de estos breves ensayos (algunos de los cuales fueron pronunciados inicialmente como conferencias en la sede de la Sociedad Teosófica) es doble:
- Ilustran como ninguna otra fuente el grado de adhesión de Lugones a la teosofía,
- Existen en ellos nudos argumentales que reaparecerán, casi textuales o con leves modificaciones “exotéricas”, en algunos ensayos del autor publicados en el Centenario de la Revolución de Mayo, como 'El Payador' (1913-1916), 'Prometeo, un proscripto del sol' (1910) y 'Elogio de Ameghino' (1915).
Desde mi perspectiva, como redactora, es su ideario teosófico, él ofrece las bases para su propuesta de espiritualizar la nación:
- (Prometeo), para elevar a la Patria al estatuto de ente espiritual;
- (Payador) para reinventar la figura del paleontólogo Ameghino bajo los ropajes del científico ocultista;
- (Elogio de Ameghino), entre otras estrategias, para enraizar la idea del iusnaturalismo.
El perfil que se ha mostrado de Leopoldo Lugones, más emparentado con quienes lo rodearon y sus familiares directos (los cuales no pudo elegir), han construido un imaginario colectivo asociado a la crueldad; no obstante, su obra trasluce una lucha por trascender del imperio de la violencia de su época y de su entorno, en el afán de encumbrar aun la figura del gaucho malevo, malintencionado y mordaz; pendenciero, vago y justiciero por mano propia, que pintaran los óleos y las obras de su siglo.
Tal vez, su mayor logro, humanizar la llamada ‘barbarie’.
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