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Aviso de Coca-Cola en un diario, alrededor del 1900 | GENTILEZA DE IMAGEN
Freud usaba la cocaína y promocionaba drogas duras en el diván
Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis, fue uno de los mayores consumidores y promotores de la cocaína, la que recomendó a sus pacientes para tratarles la depresión o, paradójicamente, para deshabituarlos del alcoholismo o la adicción a la morfina.
En 1884, en su obra Über Coca (“Sobre la coca”), manifestó su entusiasmo al describir la cocaína como una sustancia con efectos terapéuticos supuestamente extraordinarios.
Es necesario que los médicos comprendan que la posibilidad de que se produzcan efectos tóxicos no debe impedir la aplicación de la cocaína para producir un fin deseable (Freud sobre la cocaína) Es necesario que los médicos comprendan que la posibilidad de que se produzcan efectos tóxicos no debe impedir la aplicación de la cocaína para producir un fin deseable (Freud sobre la cocaína)
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Las pastillas de Clorato y Cocaína se vendían para terminar con las irritaciones de garganta, boca y para tratar la ronquera | GENTILEZA LN
"He estado leyendo acerca de la cocaína, el componente esencial de las hojas de coca … aumenta la energía y la capacidad para la resistencia”, escribió Freud en una carta a su prometida, lo que reveló su entusiasmo sobre dicha sustancia.
Incluso, cuando tuvo cáncer de boca aumentó la ingesta para paliar el dolor. Pero la medicina aún no había descubierto las consecuencias en los neurotransmisores.
Para 1900, ya era un producto muy popular y los médicos se lo recomendaban a los cantantes, profesores y oradores por su efecto revitalizador, reconstituyente de las cuerdas vocales y calmante del dolor de garganta.
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Pastillas para la tos con cocaína | GENTILEZA DE IMAGEN
Del mismo modo, los oculistas como Hans Köller, un oftalmólogo vienés, quien probó a echársela en el ojo (después de probarlo en una rana, un conejo y un perro, por si las moscas) y se dio cuenta de que la córnea se volvía insensible al dolor, comenzaron a usar la cocaína como anestésico local.
Asimismo, se recetaba la cocaína para la indigestión, la ronquera y el dolor de dientes.
La heroína también se recetaba como un remedio milagroso para la tos, el catarro, el asma, así como un analgésico alternativo a la morfina, que ya estaba dando indicios de su potencial adictivo, pero aún no se sabía lo mismo de la heroína.
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La heroína se dispensaba en las farmacias, como la Glyco- heroin de Smith, la cual se mezclaba con glicerina, azúcar u otros condimentos para mitigar su sabor amargo.| GENTILEZA DE IMAGEN
Recién a principios del siglo XX, sus efectos nocivos y adictivos salieron a la luz y los gobiernos de distintos países del mundo, como en la Argentina el de Hipólito Yrigoyen comenzaron a prohibir a la venta libre de la cocaína y de otras drogas actualmente consideradas “duras”.
En 1919, Yrigoyen firmó un decreto que restringía la importación de opio y otros preparados, incluida la cocaína. La norma estableció que solo podrían ser vendidos en farmacias y droguerías habilitadas por el gobierno. El Estado argentino, entonces, comenzó a regular el comercio de alcaloides, como la cocaína, la morfina y el opio.
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