Genovés había colaborado previamente con el aventurero noruego Thor Heyerdahl en la construcción de embarcaciones de papiro. Esta experiencia le enseñó que no había mejor laboratorio para estudiar el comportamiento humano que un grupo en alta mar. Así, decidió reunir a diez voluntarios, seleccionados a través de un anuncio en varios periódicos, buscando crear tensiones en el grupo al elegir personas de diferentes nacionalidades, religiones y orígenes sociales.
El antropólogo y humanista consideraba que el conocimiento del hombre traería como beneficio la supervivencia de la especie humana y dedicó más de 50 años de su vida a profundizar en él. El Instituto Nacional de Antropología e Historia recuerda que Genovés perteneció a la “primera generación de antropólogos mexicanos que hicieron escuela y abrieron brecha en el camino de la ciencia que estudia al hombre”. Desarrolló trabajos sobre paleoantropología y la evolución humana. “Posteriormente, sus investigaciones derivaron en temas como el género, la especie, la raza y el racismo. Sus estudios de antropología física lo internaron en el conocimiento de los orígenes del conflicto, la fricción, la agresión y la violencia”, prosigue el instituto.
Su trabajo en estos ámbitos le deparó el Premio del Consejo Internacional de la Paz en 1969 y una nominación al Nobel en 1981. A lo largo de sus investigaciones visitó campos tan diversos como la antropología, la politología, la criminología o la dinámica de grupos, estudios que se plasmaron en libros como El mono inquisitivo (Planeta, 1973), Expedición a la violencia (UNAM, 1993) o Principios de criminología (múltiples ediciones, la última en el sello Tirant Lo Blanc en 2006).
Sexo, orgías y un sacerdote supervisor
El 13 de mayo de 1973, la Acali partió de Las Palmas, en las Islas Canarias, rumbo a Cozumel. Aunque la prensa se hizo eco del viaje con titulares sensacionalistas como "Orgías en la Balsa del Amor", la realidad a bordo era muy diferente. Genovés, consciente de la cercanía entre sexualidad y agresividad, incluyó en su experimento a Bernardo, un sacerdote católico, para observar la dinámica sexual entre los participantes.
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Antropólogo mexicano estudia el comportamiento humano; las relaciones de poder, el sexo y la posibilidad de la convivencia pacífica.
A pesar de las relaciones sexuales que ocurrieron, no se registraron conflictos significativos entre los miembros de la tripulación. Genovés esperaba que la convivencia provocara violencia, pero la única muestra de agresividad surgió cuando un tiburón se acercó a la balsa. A medida que transcurrían los días, el antropólogo se frustró al notar que su experimento no generaba los resultados esperados. "Nadie parece recordar que estamos aquí intentando encontrar una respuesta a la pregunta más importante de nuestro tiempo: ¿Podemos vivir sin guerras?", reflexionó.
Experimento humano llevado a documental
Más de cuatro décadas después, el documental "The Raft" reunió a varios de los sobrevivientes, quienes confirmaron haber considerado la hipótesis del "asesinato" como solución a sus problemas con Genovés, quien adoptó una postura autoritaria. Sin embargo, la situación se resolvió sin violencia, lo que contradijo las expectativas del experimento.
Al llegar a México, los participantes fueron sometidos a exámenes psiquiátricos. Aunque Genovés enfrentó críticas tras el experimento, continuó su carrera académica. Para los voluntarios, el viaje fue una experiencia de conexión, que perdura hasta hoy. Según el cineasta Marcus Lindeen, si Genovés hubiera escuchado las historias de vida de los participantes, podría haber aprendido más sobre las consecuencias de la violencia y cómo superarlas.
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