Cher Ami, la paloma que hizo honor y gloria en la Primera Guerra Mundial
El momento bisagra de la vida de una plumífera mensajera de la Primera Guerra Mundial ocurrió en la sangrienta batalla de Mosa-Argonne, a poco más de un mes de que el conflicto bélico mundial llegara a su fin.
El 3 de octubre de 1918, un grupo de aproximadamente 554 soldados estadounidenses de la 77.ª División de Infantería, bajo las órdenes del mayor Charles White Whittlesey, fue rodeado por las fuerzas alemanas en el bosque de Argonne.
Los soldados, muchos de ellos heridos, estaban en una situación crítica dada la escasez de alimentos y la falta de municiones para dar pelea. Estaban muriendo como moscas, mientras los más desafortunados eran tomados como prisioneros y era un milagro sobrevivir al fuego de la artillería enemiga o de algunas tropas estadounidense, que los atacaban por error.
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La historia de Cher Ami, la heroína del Batallón Perdido en la Gran Guerra | GENTILEZA THE TIMES
En medio de esta situación crítica, el mayor Whittlesey recurrió a las palomas para alertar al puesto de mando, pero los primeros mensajes, lamentablemente, no llegaron a su destino por que las aves fueron alcanzadas por las balas del enemigo.
Sin embargo, la última esperanza era un última paloma disponible, Cher Ami, cuyo nombre en francés significa “querido amigo”. Whittlesey le ató a la pata derecha una nota desesperada: “Estamos junto a la carretera paralelo 276,4. Nuestra propia artillería está lanzando un bombardeo directamente sobre nosotros. ¡Por el amor de Dios, deténganlo!".
Cher Ami, la pequeña ave mensajera, la última, sobrevoló una peligrosa zona de combate, sorteó las balas del enemigo, el humo y los estallidos cercanos, y siguió adelante, desafiando al miedo y a la muerte.
Aunque la paloma macho fue alcanzada por fragmentos de proyectil y herida en el pecho, el mensaje del mayor Whittlesey aún colgaba en una de sus patas.
Según la historia oficial, las tropas alemanas vieron al pájaro mensajero y abrieron fuego, hiriéndolo en el pecho, dejándolo con la vista dañada en un ojo y con una pata colgando del tendón.
A pesar del dolor, de perder el equilibrio y la noción del tiempo, Cher Ami no detuvo su vuelo y recorrió aproximadamente treinta kilómetros en media hora, para entregar el mensaje al puesto de mando.
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La paloma Cher Ami se exhibe en el Museo Nacional de Historia junto al sargento Stubby, otro animal héroe de la Primera Guerra Mundial. | GENTILEZA Instituto Smithsoniano
El mensaje, que revelaba las coordenadas del Batallón Perdido, llegó a destino y le permitió salvar la vida de 194 soldados.
La valiente paloma, murió al año, el 13 de junio de 1919, en Fort Monmouth, Nueva Jersey, y pese a que perdió su pata en la guerra, los veterinarios le injertaron un nueva, hecha de madera.
No hay nada que los Estados Unidos pueda hacer que sea demasiado para esta paloma (palabras del General John J. Pershing, comandante del ejército estadounidense) No hay nada que los Estados Unidos pueda hacer que sea demasiado para esta paloma (palabras del General John J. Pershing, comandante del ejército estadounidense)
Cher Ami fue condecorada con la Cruz de Guerra francesa por la entrega de alrededor de doce mensajes en aquella sangrienta batalla de Verdún, cuando le salvó la vida a 194 soldados de la 77.ª División de Infantería.
Su cuerpo se encuentra disecado y actualmente está expuesto en el Museo Nacional de Historia Americana en Smithsonian, Washington D.C.
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