Por ejemplo, el matrimonio presidencial duerme, no solo en habitaciones separadas, sino en pisos separados de la Casa Blanca. Mientras que Trump habita el segundo piso, ella está uno más arriba, donde solía dormir anteriormente la mamá de Michelle Obama. Según el relato, ella lo pidió así porque tenía terror a perder su espacio personal.
A la bella Melania, varias cosas la hacen sentirse aún así encerrada: no puede abrir la ventana, por ejemplo, sin que el Servicio Secreto lo autorice. Y tiene prohibido salir a los jardines sin estar bajo la vigilancia de los hombres de seguridad. Ni siquiera puede controlar la temperatura de sus habitaciones, apunta la revista Semana en base al libro.
La biografía destaca que, contra la imagen que la opinión pública se ha formado de ella, Melania tiene mucho más poder del que se cree. Elige qué discursos leer en base a su propio criterio y tiene acaloradas discusiones con Trump por teléfono sobre las decisiones que va a tomar; en especial en torno al personal. Según la biografía, sus años bajo el comunismo la han convertido en una superviviente resistente.
“Melania nunca ha necesitado realmente a nadie. Compañía, romanticismo, amor… Ninguna de estas cosas ha estado jamás en lo más alto de su lista de prioridades”, escribe Bennett, que no descarta –ni juzga– que haya un componente transaccional en su relación, explica el diario La Vanguardia.
Cuando está enojada con su marido, apunta, le envía mensajes implícitos en su vestimenta. Se recoge el pelo y usa prendas masculinas; algo que el mandatario detesta. Incluso, tras los desagradables comentarios filtrados de Trump diciendo que le gustaba "agarrar a las mujeres por el coño", jactándose de su poder, Melania habría respondido utilizando una prensa con un lazo cuyo nombre en inglés ("pussy bow"), evoca el comentario.
"Las casualidades no existen en el mundo de Melania Trump", explica su biógrafa.
También van en esa dirección gestos que se han visto como ella quitándole la mano cuando él intenta tocarla.
Melania, por otro lado, mantendría una tensa competencia de poder con Ivanka Trump, la hija presidencial, su hijastra.
Para Bennett, Melania es "una primera dama como ninguna otra".
"¿Detesta a su marido o es su confidente más estrecha? ¿Se siente prisionera en la Casa Blanca o es quien mueve los hilos? ¿Una mujer florero sin más atributos que su belleza o altamente inteligente?", pregunta el diario La Vanguardia en base al libro. "Para Bennett es ante todo alguien fieramente independiente que siempre ha hecho las cosas a su manera."