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El otro Sergio, un fabulador

Sergio Urribarri todavía cree lograr convertirse en un presidenciable. Desde el inicio de su mandato le da más importancia a esas especulaciones que a gobernar Entre Ríos. Y esa actitud tiene consecuencias...
PARANA (Especial para Urgente24). Es bien conocida la historia sobre el actual gobernador de Entre Ríos, Sergio Urribarri, que es repetida a media voz por su círculo más íntimo, donde muchos aún se sorprenden por su afortunada vida. Cuenta esa historia que,  luego del fracaso de su gestión como intendente de Gral. Campos, lugar donde vivía por entonces, se encontraba muy deprimido, y que a causa de ello algunos amigos le pidieron al entonces gobernador Jorge Busti que lo fuera a rescatar. 
 
En ese encuentro entre Urribarri y Busti estuvo presente quien narra al cronista parte de lo que sucedió: “Fuimos a verlo a mediados del año 1990. Él por entonces vivía en una casita del FoNaVi, en las afueras de Gral. Campos. Recuerdo que ese día lloviznaba y hacía mucho frío; nos atendió en la cocina de su casa y nos convidó unos mates amargos. Me quedó grabada esa escena porque el agua para el mate la calentaba en una pava sobre un viejo calentador Bram-Metal. Ni termo, ni gas tenía por entonces”. 
 
Han pasado varios años desde aquél día en el que, seguramente, Sergio Urribarri se fue a dormir soñando con la propuesta que le habían hecho. Hoy, tiene otros sueños, otros proyectos, y ya ni se quiere acordar de aquel viejo calentador, ni de la casita del FoNaVi, en Gral. Campos. Mucho menos de quienes lo fueron a rescatar del olvido.
 
El gobernador de Entre Ríos es un hombre próspero, con una mejora en su calidad de vida que no podía explicar si así se lo reclamasen, administrador de una fortuna importante, amasada durante los 23 años que sucedieron a aquella  fría tarde de 1990. 
Algunos activos de esa extraordinaria demostración de movilización social no puede ocultarlos ya. Por ejemplo, la mansión de 40 metros de frente en pleno centro de Concordia, la ciudad que lo adoptó luego de abandonar Gral. Campos.
 
Los rumores sostienen que él dispondría de otras importantes propiedades en Concordia, Paraná y Ciudad de Buenos Aires y una casa quinta sobre el Lago de Salto Grande en un lugar privilegiado. Nadie lo pudo comprobar pero él tampoco pudo desacreditar las versiones.
 
También se especula con tantos negocios... que sería dueño de un campo de más de 3.000 hectáreas, que poseería acciones en varios emprendimientos hoteleros de la provincia y que, como buen alumno K, tendría participaciones en varios medios de comunicación entrerrianos.
 
En la provincia hasta se le adjudica socio, al menos en una porción de su  imperior: el actual fiscal de Estado, Julio Rodríguez Signes, un abogado que llegó a ser presidente de la Cámara de Diputados provincial durante el gobierno radical de Sergio Montiel y con quien Urribarri mantiene una cercana amistad desde entonces.
 
Dicen que el pacto de sangre que los reunió para siempre fue urdir la caída del gobierno de Sergio Montiel, en 2002, mediante un juicio político que, finalmente, fracasó. 
 
En 2003, Rodríguez Signes se postuló como candidato a la gobernación por el partido Recrear, el de Ricardo López Murphy, y por esas raras peripecias de la política, tiempo después terminó en el modelo nac&pop al que también adhirió su amigo de correrías.
 
La misma persona que le tendió la mano en 1990, volvió a confiar en él cuando, a fines de 2007, lo designó como su sucesor al frente del gobierno de la provincia.Sin duda, una situación a la que jamás podría haber llegado por sí mismo. Y un error terrible de parte de Busti, similar al de Eduardo Duhalde con Néstor Kirchner. Imposible de perdonar en gente de tantos años en la política profesional.
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La suerte estuvo otra vez del lado de Urribarri, y él tomó la posta de una provincia ya ordenada financieramente, sin mayores problemas sociales, posible de llevar adelante en gestión decorosa, sin demasiados sobresaltos para alguien a quien, en su torpe soberbia, Busti creyó que le había 'prestado' el poder por 4 años...
 
Esto es peronismo: el que tiene el poder manda, y quien no lo entiende se jode.
 
Los vientos comenzaron a cambiar. Surgió el problema provocado por la Resolución 125, y Entre Ríos se transformó en una de las provincias claves en la disputa. Había que tomar partido. Ante el conflicto, Urribarri vio una oportunidad. Apostó a Néstor y Cristina. Y ahí comenzó otra historia, la del relato K. 
 
Urribarri dejó su traje de gobernador colgado detrás de una puerta y no tuvo empacho en ponerse el de delegado de la presidente Cristina Fernández de Kirchner, quien le prometió que, por aceptar esa condición, le aseguraba los recursos necesarios para afrontar el gasto corriente, básicamente la masa salarial... siempre y cuando no aumentara más allá de lo que indicara la inflación de Guillermo Moreno. 
 
Con la garantía de contar con el dinero para los salarios, aunque los termine pagando escalonados en 3 semanas, sólo necesitaba  inventar 'algo' para mantener entretenidos con buenos cargos a los que podrían molestarlo. 
 
Entonces, Sergio Urribarri (el otro Sergio, en días de súbita fama de Sergio Massa), sumó 7 ministerios nuevos a los 3 existentes, creó cientos de oficinas burocráticas que se llenaron de 'ñoquis', aumentó dietas y partidas para gastos a diputados y senadores provinciales triplicando los presupuestos de ambas cámaras, logrando así que aquellos que se mantenían fuera del “modelo” también se sumaran. 
 
Por otro lado, regenteó una aceitada maquinaria de clientelismo, y otra de irregularidades tales como aquella fábrica de cosechadoras de Concepción de Uruguay que nunca consiguió producir una sola cosechadora, y tantos otros similares que sus adversarios esperan el momento oportuno para 'ventilarlo'.
 
El resto de la gestión del delegado fue una sucesión de promesas que nunca se cumplen y que, seguramente, nunca se cumplirán. 
Luego del conflicto con el campo en 2008, Urribarri había ofrecido 2 escuelas nuevas por mes; un hospital nuevo en Paraná y otro en Gualeguaychú; un Centro de Distribución de Urea para lograr precios especiales para los productores; un Centro de Distribución Provincial de Combustibles a instalarse en Diamante; un Centro de Convenciones Internacionales en Concordia y 1.000 kilómetros de enripiado. Nada de eso se hizo hasta ahora.
 
En diciembre de 2010, cuando comenzó el camino hacia su reelección, Sergio el Malo volvió a las andadas, y prometió que se harían obras en la provincia por ¡$ 80.000 millones!, enmarcadas en un Plan Quinquenal, lo que significa que todas esas obras deberían estar terminadas para el año 2015. De ninguna de ellas se han iniciado hasta hoy ni siquiera los pliegos de llamado a licitación.
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Luego de las elecciones de 2011 que ganó con holgura, Urribarri se dio cuenta que los números no le cerraban y que las obras prometidas en 2010 sería difícil concretarlas. ¿Qué hizo? Lo que manda el manual K: comenzó a estirar las fechas previstas inicialmente para las inauguraciones y ¡empezó a prometer otras nuevas!
 
Un Centro de Medicina Nuclear, 17.000 casas, 4 cárceles, acueductos para riego, nuevos edificios ministeriales, 2 autovías, un centro para eventos múltiples en el autódromo de Paraná, más escuelas, más enripiado, un complejo termal en Paraná y... la frutilla del postre: junto a la Presidente, un nuevo puente entre Paraná y Santa Fe. 
 
(Dicho sea de paso, ambos olvidaron que ya lo habían anunciado en 2010 y 2011).
 
Los entrerrianos, ante tanta burla, lo único que están deseando que termine antes del 2015 es alguna de las 4 cárceles que prometió... para inaugurarla con Sergio y varios de sus amigos adentro.
 
Sergio Daniel Urribarri tuvo la oportunidad, que desaprovechó, de ingresar a la historia como un buen administrador, que es lo que más precisa Entre Ríos.
 
¿Qué es lo que Urribarri le deja a Entre Ríos? Sería interesante provocar el inventario.
 
Cuando a Busti se le pregunta qué fue lo que dejó, él menciona (sin entrar a una escala de valores, simplemente a título nominal): 
 
> el Gasoducto Entrerriano; 
 
> los tres hospitales de alta complejidad construidos con recursos propios; 
 
> la recuperación de la empresa provincial de energía eléctrica sin ningún costo de recursos provinciales;
 
> la construcción de más de 20.000 viviendas terminadas; 
 
> el impulso para las obras del puente Victoria-Rosario,
 
> la autopista de la Ruta 14,
 
> la Ruta 127,
 
> la implementación de verdaderas políticas públicas tales como la instrumentación de la Jubilación de Amas de Casa, 
 
> el Instituto Becario con aportes de los profesionales de la provincia,
 
> la no transferencia de la Caja de Jubilaciones de la Provincia que permitió mantener el pago del 82% a sus jubilados; 
 
> la apertura de la Casa de Entre Ríos en Porto Alegre (Brasil), para facilitar las relaciones comerciales con el país vecino; y
 
> la mejor calificación de riesgo financiero para Entre Ríos.
 
El viejo calentador Bram-Metal, la humilde pava y la casita del FoNaVi le quedaban mejor al Gran Fabulador Entrerriano.

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