enfatizó el ministro de Agricultura de la Nación en visita a Santa Fe,
23/01/2012.
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Norberto Gustavo Yauhar es un rionegrino que tendrá que asumir el rol de polemista con el campo, algo que erosionará la relación que él intento construir.
El escenario ha cambiado y tendrá que demostrar que él es un cristinista leal. Es obvio que, en esas circunstancias, Yahuar inicia a recorrer su camino de salida del Ministerio de Agricultura y Ganadería ya que se será la moneda de cambio, si un día hay acuerdo; o será el responsable, si Cristina es derrotada. La única opción que él tiene es que Cristina gane.
"La verdad, es que quienes convocan a este lockout están mezclando sus intereses políticos en contra de la firme decisión del Estado de aplicar una revisión a una transacción que ha sido absolutamente perjudicial para el patrimonio de la patria", sostuvo el ministro de Agricultura y Ganadería de la Nación, Norberto Yauhar, defendiendo la decisión del Ejecutivo Nacional de tomar posesión del predio ferial de la Sociedad Rural Argentina.
En un reportaje que le realizó el matutino K, Página/12, Yauhar también cuestionó a la Mesa de Enlace: "No es lo mismo un productor de la Federación Agraria que tiene 50 hectáreas que (el ex presidente de la Sociedad Rural Argentina, Hugo) Biolcati, que tiene 10.000. Tampoco es lo mismo un productor que tiene 50 vacas que el que tiene 7.500 vacas, como Biolcati en su tambo. Biolcati puede sentarse con SanCor y arreglar el precio sí o sí. En cambio, el pequeño productor, ¿puede arreglar algo por su cuenta? Ahí es donde tiene que intervenir el Estado".
También dijo que el presidente de la Federación Agraria Argentina, Eduardo Buzzi, busca "hacer política. Él ya perdió la conducción de los productores. ¿O acaso se vieron muchos chacareros en la marcha de la semana pasada (a Plaza de Mayo) o en el paro de la CGT-CTA?".
Nacido en General Roca, el 07/12/1960, Yahuar es ministro de Agricultura de la Nación desde el 10/12/2011, heredando a Julián Domínguez, quien pasó a la Cámara de Diputados de la Nación.
Durante la gestión Domínguez, Yahuar fue subsecretario de Subsecretaría de Pesca y Agricultura
Yahuar llegó a la Administración Cristina luego de su traición a quien era el gobernador de Chubut, Mario Das Neves, con quien decidió distanciarse el kichnerismo a partir de 2008.
Yauhar había acumulado una larga carrera como empleado público en Chubut. Él fue director de Fiscalización en los años 1989 y 1990, luego director general de Rentas de la provincia en 1990-1991; e intentó trascender en la Nación como presidente de la Comisión Arbitral de Impuestos de la Nación, y asesor en temas impositivos y tributarios del bloque justicialista.
Cuando Mario Das Neves desembarcó en Chubut, Yahuar estaba en el grupo de confianza. En 2003, él asumió como Ministro de Coordinación de la Provincia de Chubut. Yohuar fue el negociar de de los contratos de empresas petroleras en su provincia; y Das Neves hasta lo citó como su posible sucesor en 2011.
En 2008 ocurrió un distanciamiento, inicialmente por diferencias con Pablo Das Neves, hijo de Mario y subsecretario de Asuntos Institucionales de la provincia; y más tarde con el por entonces mandatario.
En setiembre de 2008, Das Neves lo reemplazó por Pablo Korn.
Yohuar armó el disidente Nuevo Espacio Peronista.
Cuando Kirchner embistió contra Das Neves, Yahuar logró que Julio De Vido, ministro de Planificación Federal de la Nación, le diera lugar en esa cartera.
Cuando Gerardo Nieto cesó al frente de la Subsecretaria de Pesca, el entonces secretario de Agricultura, Carlos Cheppi, colocó a Yauhar al frente de la subsecretaría pesquera.
Yahuar mantuvo una relación estrecha con Carlos Eliceche, quien fue candidato K a gobernador, y perdió ante Martín Buzzi, quien de inmediato traicionó a Das Neves, y se hizo K. Dicen que Yahuar fue el nexo.
Yahuar fue uno de los impulsores de las denuncias de fraude, que desgastaron mucho la imagen de Das Neves.
Yauhar quiso ser intendente de Trelew, pero no pudo.
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Ya ministro, Yahuar intentó continuar con la buena relación con dirigentes del agro, tarea que inauguró Dóminguez a partir de septiembre de 2009. Y la dirigencia gremial agropecuaria estuvo de acuerdo.
Hasta que apareció el imprevisto del predio ferial, el vínculo era coloquial. Los dirigentes gremiales agropecuarios tampoco querían confrontar.
Entre Yahuar y sus contertulios se creó la falsa impresión de la cosecha récord y la renovada abundancia del campo. La realidad era bien diferente al relato gubernamental porque abundan las actividades que dan pérdida en la campaña 2012.
"En un nuevo ejemplo de discurso ambiguo, las entidades del campo acaban de anunciar que el sector incrementó sus inversiones productivas en el último ejercicio (que terminó en junio pasado) otro 27%, llevando la cifra a $ 236.317 millones. Así, le permitió lograr un volumen de 150,5 millones de toneladas. La mayor parte de alimentos (granos, leche, carne, fruta, etc.), pero también de madera.
La cifra, sin embargo, es engañosa, entre otras cosas porque no aclara cual fue el incremento de costos –real– que hubo en el lapso considerado, lo que tampoco permite saber si se creció o, en realidad, se volvió a retroceder, que es lo que ocurrió en gran parte de las actividades (trigo, leche, etc.).
Sin embargo, lo más grave no es esto, si no la falta de mención sobre la situación real que vive hoy la producción agropecuaria, es decir, “la película” en lugar de “la foto”.
Y en ese caso el balance no es bueno. Básicamente porque la anterior campaña fue mala, con pérdidas ocasionadas por la seca de entre 14 y 20 millones de toneladas, según los números oficiales o privados.
Por cuestiones de “caja” el Gobierno nunca reconoció esas pérdidas y de ahí, también, la reticencia –nacional y de varias provincias– para aceptar los pedidos de Emergencia Agropecuaria que se multiplicaban desde fines de 2011.
Con ese escenario, que implicó solo por granos una disminución directa en la cantidad de circulante en el interior de, por lo menos, US$ 10.000 millones/12.000 millones (cifra que se multiplica varias veces en términos de movimiento global de la economía en las principales provincias productoras), se llegó a la actual campaña 12/13.
(...) Entonces la cuenta es simple, si no había “resto” de la campaña previa y, aunque en bastante menor porcentaje que el esperado inicialmente (debido a los problemas climáticos), igualmente se avanzó con la siembra de los cultivos de este año, entonces, la iliquidez inicial de los agricultores solo pudo ser salvada mediante un fuerte crecimiento del endeudamiento, apostando a que con el resultado de la nueva cosecha se podrían saldar los compromisos del año pasado y también del actual.
Sin embargo, ese exceso de optimismo, que alcanzó también a las autoridades nacionales que llegaron a hablar de la “cosecha récord”, especulando con más de 100 millones de toneladas, de las cuales alrededor de 60 millones serían de soja, se dio de frente contra una pared cuando tempranamente, en agosto, comenzó a llover en forma excesiva, situación que se mantienen hasta hoy.
El resultado de eso fue que se perdió buena parte del poco trigo que se había sembrado, y también de la cebada por la que habían optado los productores. Así, el resultado de la cosecha fina fue malo y la merma de ingresos respecto a lo esperado supera los US$ 2.500/3.000 millones.
Pero lo más grave es que también la siembra de los granos gruesos fue afectada por el exceso de agua, lo que no se va a revertir ni siquiera si el clima se ordena de aquí para adelante.
Dicho en otras palabras, si el tiempo mejora, se podrán frenar las pérdidas, pero ya no se recupera el terreno perdido. Y esto implica un “adiós” definitivo a la posibilidad de lograr un volumen de granos record, y hasta se puede asegurar que tal vez, con suerte, se puedan lograr alrededor de 90 millones de toneladas.
Pero este volumen no va alcanzar para cubrir el endeudamiento acumulado de dos campañas y, probablemente, a partir de marzo/abril, se comiencen a ver problemas de pago que podrían llegar hasta el corte de la cadena (de pagos), si el clima no mejora y las condiciones de la cosecha son similares a las actuales con excesos de humedad.
Por eso, llama la atención que no se esté alertando ya sobre la situación real de la producción y sobre los riesgos que se corren pues, de lo contrario, habrá que hacerlo a último momento y sin la más mínima posibilidad de tomar algún recaudo como, por ejemplo, que tanto la Nación como algunas provincias deberían previsionar mayores montos para poder afrontar las situaciones de Emergencia Agropecuaria que ya no pueden ocultarse más. (...)".
Ahora se verá qué ocurre...