La Copa Libertadores de 1971 sufrió uno de los episodios más violentos de la historia del fútbol. Una supuesta falta terminó en golpes y jugadores expulsados.
Así las cosas se fueron de las manos en la Libertadores
El partido entre la formación bostera y la peruana se había inclinado rápidamente a favor del equipo inca. Los Xeneizes estaban perdiendo 1-0, pero Jorge Coch y Ángel Rojas consiguieron darlo vuelta, dejando el marcador 2-1, y así se mantuvo todo el primer tiempo.
Sin embargo, a minutos de finalizar el segundo tiempo, el peruano Carlos Gonzáles Pajuelo aprovecharía una mala jugada del arquero bostero Rubén Sánchez para empatar nuevamente el partido. Pronto una jugada sucia del equipo de Boca desataría un Armagedón en la cancha con los jugadores de Perú.
Buscando engañar al árbitro, el xeneize Roberto Rogel simuló una falta, pero cuando el hombre no le creyó, todo se fue por la borda. Así fue como empezó la batalla campal más grande que haya visto la Copa Libertadores. Todos los jugadores pasaron de futbolistas a gladiadores en ese enorme Coliseo llamado Bombonera, a excepción del defensor peruano Julio Meléndez y los arqueros Sánchez y Luis Rubiños. De los 21 participantes de la reyerta, 19 terminaron expulsados.
Una supuesta falta había provocado la pelea entre jugadores de ambos equipos
Y a parar… a la comisaría
Alejandro Otero, el árbitro del encuentro, relató cómo se desencadenó la pelea. Según su testimonio, Rubén Suñé, del equipo xeneize, habría agredido a Alberto Gallardo, del Sporting, y así empezaría el intercambio de golpes entre ambos equipos.
En una jugada adelantó la pelota y, cuando un zaguero rechazó, puso una plancha muy clara. Discutieron varios jugadores y vi a Suñé que se acercaba a Gallardo, amenazándolo. Gallardo le pidió por la Virgen que no le pegara, pero Suñé igualmente lo golpeó. El peruano replicó con una patada voladora y ahí ve generalizó la pelea.
Rubén Suñé siendo escoltado por la policía
Todos los jugadores, incluyendo también a jueces e integrantes del cuerpo técnico, terminaron en la Comisaría 24, excepto Eloy Campos y Mellán que fueron llevados al hospital, uno por un tabique roto y el otro por una conmoción. Suñé, que había dejado noqueado a Luis Torres, terminó en la Clínica Santa Isabel de Flores con siete puntos de sutura y con un año y medio de suspensión por parte de la AFA y seis partidos de la Conmebol. Aunque el partido quedó anulado y cada equipo recibió un punto, lo cierto es que Boca quedó eliminada de la competencia.
Nos descontrolamos cuando nos convencimos de que ya no podíamos ganar el partido. Ellos empataron y nosotros nos enloquecimos. Cuando lo derribaron a Rogel en el área, pedimos penal. Y como no lo dieron, nos agarramos a trompadas ante la impotencia de no poder ganar el partido. Recuerdo que me encontraba tan fuera de mí que lo perseguí a Gallardo como loco. El árbitro estaba asustado y tenía razón, porque creo que si lo agarraba, lo mataba.Con su desesperación me largó una patada clavándome los tapones en la cara, y me enloquecí más todavía.