FIFA acierta: No hay lugar para el racismo
¿Hasta cuándo la intolerancia entre pueblos? Durante la reciente ventana de Fecha FIFA se detuvieron dos partidos: Estados Unidos vs. México y Nueva Zelanda-Qatar.

¿Hasta cuándo la intolerancia entre pueblos? Durante la reciente ventana de Fecha FIFA se detuvieron dos partidos: Estados Unidos vs. México y Nueva Zelanda-Qatar.
Ocurrió este lunes que los neozelandeses se enfrentaron a los qataríes en un encuentro amistoso. Los All Blacks ganaban al cabo del primer tiempo, cuando decidieron abandonar el trámite por insultos racistas hacia Michael Boxall.
Lo curioso es que los agravios provinieron de un futbolista rival y no desde las tribunas.
Fue después de que Qatar recibiera una infracción cerca del área neozelandesa. Yousuf Abdurisag fue quien recibió la falta. Se quedó arrojado unos segundos en el piso y allí se produjo el intercambio con Boxall.
Los jugadores de Nueva Zelanda se quejaron de que Abdurisag lanzó comentarios racistas en contra de Boxall, quien es de ascendencia samoana.
Después de lo acontecido entre ambas escuadras, el capitán de oceánico, Joe Bell, se acercó al colegiado Manuel Schuttengruber y se quejó. El árbitro movió la cabeza, indicando que no tomaría acción en contra del jugador de Qatar.
“Boxall fue objeto de insultos racistas durante la primera parte del encuentro por parte de un jugador qatarí. No se tomó ninguna medida oficial, por lo que el equipo ha acordado no salir en la segunda parte del partido”.
Federación de Nueva Zelanda, vía Twitter.
“Ellos decidieron abandonar el partido sin testigos. El árbitro no escuchó (lo que se dijo). Se trata de una discusión entre dos jugadores”, dijo Carlos Queiroz, entrenador de La Selección de Qatar.
La Federación Qatarí, en tanto, no hizo ninguna mención al incidente en su misiva, sino que se limitó a señalar en sus redes sociales que la selección neozelandesa se había “retirado” del encuentro amistoso que lo enfrentó con los dirigidos por Carlos Queiroz.
Dato de color: Qatar fue el anfitrión de la Copa del Mundo masculina 2022, mientras que Nueva Zelanda acogerá el certamen ecuménico entre julio y agosto próximo.
La orden de detener partidos -aunque en el caso de Nueva Zelanda versus Qatar fue suspendido por voluntad propia de los jugadores- viene desde arriba.
Apenas días antes, el presidente de la FIFA Gianni Infantino había insistido en la misión del fútbol para erradicar la discriminación.
“¡No hay fútbol si hay racismo! Así que hay que parar los partidos”, dijo Gianni Infantino días atrás, luego de reunirse con Vinícius en Barcelona y pedirle que trabaje con la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA), junto a otros deportistas.
Pero no solo ocurrió en Nueva Zelanda-Qatar; en el compromiso entre Estados Unidos y México, que fue 3-0 en favor de USA, hubo un coro homófobo contra el arquero rival Matt Turner. El cántico es costumbre entre los hinchas verdes. Sin embargo, fue motivo de detención del partido disputado el jueves pasado (15/6).
“Dos encuentros internacionales se dieron por terminados por abusos racistas en una noche, y ello nos dice algo sobre la forma en que los jóvenes no están ya dispuestos a tolerar el racismo en la cancha”, promulgó la Red Fare.
La Red Football Against Racism in Europe (FARE) es una organización internacional que agrupa a todos aquellos que combaten la desigualdad en el fútbol bajo un mismo mensaje: erradicar la discriminación de la sociedad en todas sus formas.
FARE sostiene que el fútbol le pertenece a todos al ser una herramienta que ofrece grandes posibilidades para fomentar la inclusión y la cohesión social.
La red está compuesta por grupos de aficionados, ONG’s, federaciones nacionales de fútbol, sindicatos, clubes amateurs y grupos de base, entre otros agentes.
Cuenta con más de 130 miembros y está activa en 40 países distintos.
A lo largo del año, la organización desarrolla y coordina actividades como: eventos y conferencias internacionales, publicar guías de buenas prácticas, lanzar campañas de concientización, apoya a distintos organismos e instituciones vinculadas al mundo del fútbol (FIFA, UEFA, etc.), realiza un monitoreo y seguimiento de partidos e informa de los casos de discriminación y racismo detectados.
El director ejecutivo de FARE: “Queremos ayudar a crear una cultura del fútbol que sea muy inclusiva, en la que todo el mundo se sienta parte integrante. Por ejemplo, no queremos que haya gente joven en Nueva Zelanda y Australia que diga que no irá a la Copa Mundial Femenina porque verá cosas que no quiere ver. O que sean sus padres quienes digan eso”.
En 2019, FIFA introdujo tres (3) nuevas normas al código disciplinario:
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