Si sólo se cierne a la actividad llevada adelante en Gerli, quizá pueda enmarcarse en una acción más ligada a los actos convencionales que a un acto disruptivo. Es verdad que con matices diferentes. Uno de ellos, la logística de la convocatoria que no pagó transporte. Al contrario, desde distintos puntos del conurbano se organizaron grupos de libertarios que pusieron dinero de su bolsillo para pagar el transporte. Visto desde esa óptica, la convocatoria puede encontrar su costado positivo. ¿Quién paga para ir a escuchar a un político? Porque, en definitiva, Javier Milei ya lo es. Y allí radica su principal desafío. Tal como se expresa en el comienzo de la nota, “ser disruptivo es la mejor vía para mantenerse en el tiempo frente a una actitud conservadora”.
El acto, y la difusión de un par de encuestas que muestran un leve incremento de la imagen negativa del diputado nacional Milei deberán ser bien leídas, tanto por él como por quienes creen que su irrupción puede ser efímera. Desde estas líneas, se advierte desde hace tiempo la preocupación que han mostrado varios jefes territoriales por el crecimiento en las consideraciones de sus vecinos de Milei. De allí que varios de ellos ya se reunieron con operadores libertarios para medir los alcances del daño que a sus votantes esto podría significar.
Luego, en una sociedad de alta volatilidad, en la que todos sus dirigentes atravesaron ascensos y caídas significativas en los últimos meses, ¿por qué Milei estaría condenado por un mal acto? Es demasiado frívola esa conclusión y no es de políticos profesionales sino de amateurs que habitan las redes sociales.
Los colectivos de la Capital Federal y el Conurbano no serán afectados por el paro de UTA. Foto: NA.
¿Quién paga los ómnibus? ¿Los que viajan o los que convocan? ¿De dónde sale el dinero? Un debate muy interesante.
Antipolítica
La escena política argentina es dominada, desde al menos 2011, por Cristina Fernández de Kirchner y Mauricio Macri. Y, aún devaluados ambos, sus fuerzas políticas no han sabido / no han podido reemplazar sus liderazgos. Ninguno de los 2 representa ni el cambio ni lo nuevo. Alguna vez, lo fue Macri y le sirvió para ganar las elecciones de 2015 pero lo dilapidó. Ahora él se ilusiona que el fracaso de quienes lo sucedieron pueda ser su vehículo para reinstalarse. Tan mezquino que sorprende. En un país cuya memoria suele ser frágil, la asunción de Daniel Scioli como ministro de la Producción ya es considerada un impulso para sortear la frustración de haber quedado en la puerta de la Presidencia.
En definitiva, los movimientos de Scioli, tal como los del propio Sergio Massa -quien se puso al hombro la agenda de la clase media con los alivios fiscales o sus opiniones contra la inflación-, buscarán, al final del camino, contar con el OK de Cristina. Algo similar ocurre en Juntos por el Cambio: con Macri no parece alcanzar, sin él no se puede.
Los ejemplos de las elecciones regionales no deberían ser subestimados. El domingo 19/06 en Colombia puede ser presidente Rodolfo Hernández, un candidato de 77 años que basó su campaña en mostrarse distinto a la politica tradicional, aunque sólo fuese alcalde municipal, y rechazó las formas tradicionales de campaña, tal como ir a debates. En Chile, ya había sucedido algo similar. La antipolítica viene marchando desde los comicios en Perú. ¿Y en la Argentina?
Un gran sector de la clase política sostiene que todas las opciones que pretenden ser 'disruptivas' se licuarán porque, llegado el momento, la población optará por los veteranos a causa de la crisis... que ellos mismos provocaron. En definitiva, están convencidos que es una sociedad paternalista, conservadora, y ellos son quienes la expresan. Conclusiones peligrosas a esta altura del siglo 21. Típicas de la creciente brecha en las agendas entre líderes y electores, y entre lo que sucede y lo que ven.
Sin ir lejos, consultados dirigentes de distintos distritos que trabajan cerca de los intendentes de su comuna aparecen 3 denominadores comunes para este momento: aumento del delito, apatía con la política y, en forma llamativa, sectores de la economía que requieren empleados pero no los consiguen.
En los municipios, los intendentes están convencidos que serán los resultados de sus propias gestiones los que permitan afrontar con posibilidades la continuidad en 2023, más allá de la coyuntura nacional.
Es más: ya no tan por lo bajo, en el oficialismo reconocen que le será difícil sostener por este camino la Presidencia de la Nación, y centran sus miradas en Provincia de Buenos Aires. Al revés de lo que sucede en Juntos por el Cambio.
De todas maneras, nadie hoy está en condiciones de aseverar cómo evolucionará la dinámica de una inflación volando al 70% anual y más allá. A esta altura del año previo, los escenarios imaginados y especulados, ya volaron por los aires. Hasta en eso es difícil encontrar la disrupción. Y vuelve a aparecer, con fuerza, el conservadurismo.
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