El costo fiscal del actual esquema
El principal impacto está en las cuentas públicas. Entre enero y julio de 2025 la capitalización de intereses de Lecap, Boncap y LEFI alcanzó 15,8 billones de pesos, un monto equivalente al 2% del PBI.
Lo más preocupante es que una fracción creciente de esa carga ya no se explica por la inflación, sino por la tasa real de interés. Lo más preocupante es que una fracción creciente de esa carga ya no se explica por la inflación, sino por la tasa real de interés.
Solo en julio se capitalizaron 2,7 billones de pesos en intereses. De ese total, 0,6 billones provienen de la tasa real. En otras palabras, la deuda en pesos dejó de ser un simple pasivo que se licúa con inflación para transformarse en un peso fiscal cada vez más pesado.
Si se observa el resultado financiero genuino de la Nación, es decir, el que descuenta la capitalización de intereses netos de inflación, el rojo acumulado en los primeros siete meses del año llega a 0,6 billones de pesos.
El mensaje es claro. Cada punto de tasa convalidada hoy se convierte en déficit mañana y la bola de nieve fiscal crece a un ritmo insostenible.
¿Un déjà vu de los planes kirchneristas?
La dinámica recuerda a viejos esquemas de los años kirchneristas. Inflación sostenida con tasas altas, controles sobre el dólar y un mercado de deuda que se encarece en cada licitación.
El paralelismo es inevitable y explica el mote de Plan Aguantar que sobrevuela entre los operadores. El paralelismo es inevitable y explica el mote de Plan Aguantar que sobrevuela entre los operadores.
En la práctica, el Tesoro emite instrumentos que se licúan parcialmente con inflación, pero la porción explicada por la tasa real queda como una mochila cada vez más pesada. El gráfico que circula en la City sobre la curva CER lo refleja con crudeza. El 10 de julio, luego de aprobarse leyes clave, los bonos indexados rendían alrededor del 10% y las Lecap se ubicaban en el 33%.
Apenas un mes después la curva se desbordó y la confianza se evaporó. Apenas un mes después la curva se desbordó y la confianza se evaporó.
Sin ancla política ni económica
El oficialismo buscó responsabilizar a la oposición por la inestabilidad, pero los números muestran otra cosa. El kirchnerismo tiene un 35% de la Cámara, muy lejos del umbral de dos tercios necesario para bloquear todas las leyes.
El verdadero problema es la falta de ancla fiscal, monetaria y cambiaria. El verdadero problema es la falta de ancla fiscal, monetaria y cambiaria.
La discusión pública se desplazó hacia temas secundarios. Los audios de Karina Milei dominaron la agenda política, mientras que el dólar dejó de ser un eje de conversación central.
Algunos analistas apuntaron que los únicos conformes con ese corrimiento de eje es Caputo y su equipo, que así logran escapar de la discusión sobre el costo real de sostener tasas descomunales.
La trampa de las tasas y lo que viene
Los vencimientos de deuda en pesos entre agosto y diciembre de 2025 obligarán al Tesoro a renovar a tasas muy por encima de la inflación. Según cálculos de 1816, esos rollovers se pactarán al 3% o 4% mensual, mientras la inflación esperada ronda el 2%.
La consecuencia es obvia. Cada refinanciación multiplica el peso de los intereses y agiganta el déficit cuasi fiscal. La foto hacia adelante es cada vez más pesada, con vencimientos concentrados y un mercado que exige más tasa en cada licitación.
Dependiendo de cómo se renueven esos compromisos, el peso de los intereses sobre el PBI puede dispararse hasta comprometer las metas fiscales del Gobierno.
La trampa de las tasas queda a la vista y no hay señales de que se intente corregir -al menos hasta que pasen las elecciones-. La trampa de las tasas queda a la vista y no hay señales de que se intente corregir -al menos hasta que pasen las elecciones-.
Resurge el Plan Aguantar
Ya no existe un plan económico integral, solo un esquema de contención para ganar tiempo. Cada decisión busca apagar un incendio inmediato y estirar la mecha unos meses más.
El problema es que cada parche que se agrega hoy equivale a un ajuste más duro mañana. La política económica se convirtió en una pulseada diaria para evitar que la brecha cambiaria se dispare. En ese contexto, la única certeza es que el costo fiscal será cada vez mayor y que el margen de maniobra se achica.
El Plan Aguantar puede postergar la crisis, pero no resuelve el problema de fondo. La deuda en pesos se encarece, el déficit se amplía y las cuentas públicas quedan atrapadas en un círculo de tasas cada vez más insostenibles.
La pregunta que flota en la City es cuánto tiempo puede resistir este esquema antes de que la realidad imponga un giro forzado. La pregunta que flota en la City es cuánto tiempo puede resistir este esquema antes de que la realidad imponga un giro forzado.
Otras noticias en Urgente24
El nuevo outlet de Buenos Aires con ropa importada a precios muy baratos
Subida de tono: Esta serie tiene 6 capítulos y es furor en Netflix
Banco causa furor con su lluvia de cuotas y los clientes corren a aprovecharla
Se confirmó el gran problema de Shein y Temu en Argentina: Mucha preocupación