El dato del Brent es significativo para el mercado argentino, porque es su referencia.
Por eso resultaba apresurado que en redes sociales se asocie inmediatamente a los valores por debajo de US$0 con el futuro del desarrollo de la formación Vaca Muerta, sobre la que pesa la expectativa de una generación de divisas masivas en los próximos años.
Sin dudas, un barril a US$26 es mejor que uno a -US$35. Pero también hay que decir que no se trata de un jardín de rosas.
Los precios del crudo habían comenzado su declinación tras el anuncio de Arabia Saudita de aumentar su oferta tras un conflicto con Rusia. Luego llegó la pandemia con los efectos conocidos sobre la economía mundial que impactaron en la demanda. Los pronósticos hacia el futuro no son alentadores.
Este combo obligó a las provincias petroleras a solicitarle al Gobierno Nacional un precio sostén para la industria. Es que sus cuentas públicas están directamente relacionadas con la regalías que cobran por exportación. Por otro lado, un parate en la actividad atenta contra la paz social, por los despidos que podría generar.
Según trascendió, el sindicato de trabajadores petroleros que lidera Guillermo Pereyra aceptaría que una rebaja salarial del 70% para aquellos operarios que no están asistiendo a sus puestos laborales.
En el Gobierno trabajan en la implementación del "barril criollo" y otras medidas para sostener la actividad en los yacimientos. De acuerdo a Econojournal, un borrador establece ese precio sostén en torno a los US$45, un nuevo esquemas de derechos de exportación y disposiciones como que las refinerías no puedan procesar crudo importado, a menor valor que el que se fijaría domésticamente.
Ese medio también menciona el congelamiento de precios de los combustibles en las expendedoras, algo que las petroleras estarían resistiendo.
Pero ese plan podría entrar en revisión si es que el escenario de los precios internacionales sufre un nuevo deterioro.