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Petróleo a US$115: temen una recesión global peor que la de los 70

El cierre de Ormuz dispara precios y amenaza con escasez. Ya hablan de petróleo a US$200 y un golpe directo al crecimiento. Las proyecciones economicas en rojo.

A un mes del inicio de la mayor crisis de suministro de petróleo de la historia reciente, el mundo comienza a dimensionar —aunque parcialmente— la magnitud del impacto. El cierre del estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% de la energía global, generó un shock de oferta que ya está alterando precios, crecimiento económico y patrones de consumo.

El mercado enfrenta una disrupción inédita. De una oferta global promedio de 106,9 millones de barriles diarios, se perdió un flujo cercano a los 11 millones, incluso después de medidas de emergencia para compensar el déficit, según informó Bloomberg.

Esto deja un faltante neto de alrededor de 9 millones de barriles diarios, una brecha que supera el consumo conjunto de las principales economías europeas. La situación actual plantea escenarios pesimistas de menor crecimiento, recesión e inflación.

El petróleo volvió a picar

Las consecuencias ya son visibles. El precio del petróleo superó los US$110 por barril, con un salto de más del 50% desde el inicio del conflicto, mientras que los combustibles refinados —como el diésel y el jet fuel— registraron picos aún más altos, aunque luego se acomodaron a la baja.

El precio del crudo Brent, con entrega en mayo próximo, subió un 2,9% en la apertura, hasta los US$ 115,84 por barril. El crudo WTI, de referencia estadounidense, subió un 1,7%, hasta los US$101,35 por barril.

Al momento de la publicación de esta nota, los futuros del crudo Brent cotiza a US$108,06 y del WTI a US$102,35, un aumento de casi 3% en lo que va el día en los mercados asiáticos, donde ya es lunes 30/03 por la mañana.

Los gobiernos preocupados y Asia es la zona más golpeada

En Asia, el impacto fue inmediato. Países como Tailandia y Pakistán enfrentan escasez, racionamiento y restricciones al consumo. El gobierno de Pakistán pidió a los amantes del criquet que vean los partidos desde sus casas, mientras que aerolíneas comenzaron a cancelar vuelos de Vietnam a Nueva Zelanda.

Ejecutivos del sector advierten que el mercado todavía no internaliza completamente la gravedad del escenario, según Bloomberg. La comparación más repetida es con la crisis del petróleo de los años 70, aunque con una diferencia clave: el volumen de oferta comprometido hoy es incluso mayor.

El problema central es que las herramientas para contener el shock son limitadas. Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos desviaron parte de su producción a través de oleoductos, mientras que Estados Unidos y la Agencia Internacional de Energía liberaron reservas estratégicas. También se flexibilizaron sanciones para aumentar la disponibilidad de crudo ruso e iraní, que estaban en embarcaciones en alta mar.

Pero estas medidas son temporales y no alcanzan para compensar una disrupción prolongada.

El riesgo del aumento de precios del petróleo

El riesgo más inmediato es una escalada de precios. Analistas de Wall Street ya consideran escenarios de hasta US$200 por barril si el conflicto se extiende, según publicó Bloomberg.

En ese caso, la economía global podría entrar en una nueva fase de estanflación: alta inflación combinada con recesión.

Los primeros indicios ya aparecen en los datos. En Estados Unidos, la inflación interanual estimada subió al 3,4% en marzo, impulsada por el encarecimiento de la energía. En Europa, el impacto podría sumar hasta un punto porcentual a la inflación anual y recortar el crecimiento en 0,6 puntos del PIB.

El gas natural licuado (GNL) representa otro frente crítico. A diferencia del petróleo, no existen rutas alternativas para reemplazar el suministro que atraviesa Ormuz.

Con cerca de una quinta parte del comercio global afectado y reservas limitadas, el riesgo de escasez es aún mayor, especialmente en Europa, que ya enfrenta niveles bajos de almacenamiento tras el invierno.

Estados Unidos es el mayor exportador de GNL, y en ese sentido su mercado interno no se vio afectado.

El impacto trasciende la energía. El petróleo es insumo clave para la producción de plásticos, fertilizantes y productos petroquímicos, lo que anticipa subas de precios en alimentos, manufacturas y bienes de consumo. De hecho, los precios de fertilizantes ya comenzaron a subir, presionando sobre el costo de la producción agrícola.

El consumo también caería

A medida que la crisis se prolonga, el ajuste comienza a darse por el lado de la demanda. El consumo de combustibles en Asia ya cayó en casi 2 millones de barriles diarios, y se espera una contracción mayor si los precios continúan en alza. En términos económicos, esto implica menor actividad, menor comercio y una desaceleración global.

El mensaje de fondo es que si el estrecho de Ormuz no se reabre en el corto plazo, el mundo deberá adaptarse a un nuevo equilibrio con menos energía disponible y precios significativamente más altos.

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