Recordemos que la semana pasada el precio del barril de petróleo pasó de los US$50,24 a US$32 (Brent) y eso hizo derrumbar los mercados en lo que se interpreta un blanqueo de la recesión de Estados Unidos que venía escondiéndose bajo la alfombra por la elección presidencial del 3 de noviembre. Al buscar un refugio seguro, inversores recurrieron a activos como los rendimientos del Tesoro de los Estados Unidos, lo que llevó al dólar a aumentar su valor.
Sin embargo, "eso no quiere decir que estamos 'tocando fondo' o hemos visto los precios más bajos en activos de riesgo", se lee en el informe de Morgan Stanley. “Pero es decir que hemos entrado en la fase final de este mercado bajista grave y agudo. Y eso significa que estamos más cerca de la fase de "recuperación en la etapa inicial" que en las últimas tres semanas. Como tal, nuestros estrategas en todo el mundo han comenzado a sugerir la adición de riesgos".
Otra semana difícil
Según reporta Reuters, los contratos en el S&P 500, Nasdaq 100 y Dow Jones Industrial Average se hundieron casi un 5%, disparando sus interruptores de mercado.
Los rendimientos del Tesoro de referencia se retiraron más de 33 puntos básicos en un punto, recortando el movimiento. Los bonos se mezclaron en Europa, donde una medida del estrés del mercado alcanzó niveles no vistos desde la crisis del euro 2011-2012. Las acciones se hundieron en Asia y Europa, donde el continente ahora informa más casos nuevos de virus cada día que China en su apogeo a medida que más países cierran.
El problema del anuncio del presidente estadounidense Donald Trump sobre estímulos fiscales y de la FED sobre tasa 0% es que no convence al mercado: Wall Street y los empresarios del mundo quieren que Trump vuelva atrás con los impuestos a China.
El gigante asiático, en tanto, insiste en que crecerá un 6% en 2020 pese a la recesión por el COVID-19 pero ese escenario no está tan claro aún: China sufrió una caída aún más profunda de lo que los analistas temían a principios de año cuando el coronavirus cerró fábricas, tiendas y restaurantes en todo el país, lo que subraya las consecuencias que ahora enfrenta la economía global a medida que el virus se propaga por todo el mundo.
La producción industrial cayó un 13.5% en enero y febrero respecto al año anterior, las ventas minoristas cayeron un 20.5% y la inversión en activos fijos cayó un 24.5%. La tasa de desempleo aumentó a un récord de 6.2% en febrero, cuando el brote empeoró y gran parte de la economía se cerró, indicó Bloomberg.