Lo que sucede es que, como explicamos antes, frente a la guerra comercial con China y la grave situación económica que provoca que disminuyan las inversiones en la Bolsa, las empresas dedicadas a lo bursátil se ven obligadas a tomar decisiones para generar ingresos. Es así que Shcwab eligió dejar de depender de las comisiones, a pesar de que, según Bloomberg, casi el 7% de su negocio dependía de ellas, para probar un nuevo modelo de negocios al intentar atraer más clientes quienes se acercarán porque les será más económico invertir en Schwab que en otra empresa que cobre comisión.
Esta decisión fue impulsada por el recorte de tasas de interés que estuvo llevando adelante la Reserva Federal durante los últimos dos meses, aunque presionada por Donald Trump. El presidente de la FED, Jerome Powell, se vio obligado a principios de agosto y de septiembre, a llevar a cabo un recorte del 0,25% de las tasas de interés, todo esto para intentar reactivar el mercado bursátil que estaba siendo bloqueado por la guerra comercial con China. Claro que entre la eliminación de comisiones y la baja de las tasas, todo indicaría que Schwab podría tener éxito en este nuevo plan.
Aunque al principio las consecuencias no fueron las mejores, pero claro, era de esperar. Horas después de su anuncio, que ocurrió momentos antes de que cierren los mercados del día martes, las acciones de Schwab cayeron en casi un 10%. Así como también impactó sobre sus competidores, por ejemplo, TD Ameritrade Holding Corp. recibió el mayor golpe, cayendo un 26%. Según explica Bloomberg, esta decisión "perpetuará una guerra de precios entre los inversores", teniendo en cuenta que quien va a triunfar es el que ofrezca la acción a menor precio.
Sin embargo, esto no fue un movimiento sorpreviso para quienes siguen los movimientos de la empresa Schwab a diario, ya que la misma había recortado ya sus comisiones comerciales en febrero de 2017. En ese entonces, de acuerdo a lo que explica Bloomberg, las habría reducido a $ 4.95 por operación. Si bien en principio esa decisión fue para llegar a la altura en la que estaba su competidor, Fidelity, desde entonces la compañía comenzó a tener buenos resultados, mejores que las de otros que todavía mantenían las comisiones a un precio alto. "Los activos de la empresa habían crecido en aproximadamente US$ 800 mil millones a partir de una combinación de ganancias del mercado y nuevas entradas netas", cuenta Bloomberg.
"El riesgo es que cuando Schwab intenta que estos mismos consumidores hagan algo que cuesta dinero, pueden decir: 'No, gracias'", explicó a la agencia de noticias, Dan Ariely, profesor de economía del comportamiento en la Universidad de Duke. El mismo aseguró que si bien es un buen movimiento para atraer clientes, puede también ser contraproducente, teniendo en cuenta que no siempre lo gratis es lo más seguro ni lo mejor.
Al mismo tiempo, hay que tener en cuenta que la competencia no son solo otras empresas que hacen el mismo negocio de comprar y vender acciones en línea, ya qe hay otras, como Robinhood, que es una aplicación cuyo objetivo y su componente diferencial desde un principio es intercambiar acciones sin comisión. Es así que ahora, todas las clásicas, también se pasaron al modelo de las disruptivas, o al modelo: "Robinhood", como aseguran en los medios norteamericanos. "Parece inevitable que las comisiones se dirijan a cero, entonces, ¿por qué esperar?", dijo Peter Crawford, el director financiero de Schwab en el comunicado y en referencia a las nuevas apps.
Este cambio de paradigma es un claro ejemplo que lo que en su momento parecía estático en el mundo del capitalismo, como cobrar comisiones para hacer una compra o venta de acciones online, ahora está puesto en duda. De la misma forma que está puesto en duda el sistema capitalista que instauró Estados Unidos, como también la supremacía económica, comercial y diplomática de Estados Unidos, que si bien fue fuerte hasta principios del siglo XXI, ya no es lo mismo. Nuevos actores políticos y tecnológicos pueden hacer mover los paradigmas, la clave está en adaptarse o quedarse atrás.