No hay competencia genuina en el mercado de deuda. El Estado toma deuda de manera forzada, licita lo que puede y define la tasa según sus necesidades fiscales.
Rodríguez fue claro: el Gobierno elige el precio del dinero porque no existe otro demandante de peso. En este contexto, hablar de “tasa endógena” es una ficción.
Esta distorsión derrumba cualquier intento de construir un mercado de deuda sostenible y, como consecuencia, el riesgo país queda atrapado en niveles inviables. Esta distorsión derrumba cualquier intento de construir un mercado de deuda sostenible y, como consecuencia, el riesgo país queda atrapado en niveles inviables.
Gráfico contundente
El gráfico publicado por Christian Buteler muestra cómo la desconfianza no desaparece. Luego del pico de abril, donde el riesgo país superó los 1.000 puntos, la baja fue mínima y sin sustento. La suba reciente lo devuelve a la zona de 770 puntos, confirmando que los avances fueron superficiales.
Los inversores ya no compran discursos. Los inversores ya no compran discursos.
Exigen reservas y acceso al crédito. Sin esos elementos, cualquier intento del Gobierno de generar confianza se derrumba en los mercados.
Bajar de 700 puntos
El equipo económico se propuso como meta perforar el piso de los 700 puntos básicos, pero las condiciones estructurales del país lo hacen inalcanzable. La deuda en dólares, el déficit fiscal y la falta de acceso a financiamiento son trabas imposibles de esquivar. Las palabras de Rodríguez son un reflejo de esta realidad.
Mientras el Tesoro siga dominando el mercado de crédito, la tasa será arbitraria y los inversores seguirán exigiendo tasas de default. Mientras el Tesoro siga dominando el mercado de crédito, la tasa será arbitraria y los inversores seguirán exigiendo tasas de default.
Ni las elecciones ni las reformas cosméticas cambiarán esta ecuación. La desconfianza es profunda. Sin señales concretas de capacidad de pago, el riesgo país seguirá por las nubes.
La advertencia de los mercados
El salto de 41 puntos en una jornada es más que un dato técnico. Es un mensaje del mercado a Milei y Caputo.
El tiempo de las promesas se agotó. La Argentina necesita mostrar resultados tangibles: acumulación de reservas, acceso al crédito y equilibrio fiscal sostenible. El tiempo de las promesas se agotó. La Argentina necesita mostrar resultados tangibles: acumulación de reservas, acceso al crédito y equilibrio fiscal sostenible.
El relato de la motosierra empieza a desgastarse. El mercado no le cree ni al Gobierno, ni al FMI, ni al supuesto “mercado libre”. El riesgo país es la señal de alarma que Milei y Caputo no pueden seguir ignorando.
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