Dimon fue cauto en su diagnóstico, afirmando que aún no está claro si estas medidas terminarán empujando a la economía hacia una recesión, pero reconoció el riesgo de fondo. En la misma línea se expresaron otros pesos pesados del sector financiero, como el multimillonario Bill Ackman, quien pidió abiertamente una suspensión de 90 días en la aplicación de nuevos aranceles.
“Imponer aranceles masivos el 9 de abril contra todo el mundo es un error”, escribió Ackman en X (ex Twitter), desmarcándose del proteccionismo extremo del gobierno.
Por su parte, el histórico inversor Stanley Druckenmiller, también se manifestó crítico al afirmar que no apoya aranceles superiores al 10%, subrayando su preocupación sobre las consecuencias macroeconómicas del endurecimiento comercial.
Estados Unidos
Aunque evitó críticas directas a la administración Trump, Larry Fink se mostró preocupado por el cambio de rol de Estados Unidos en el tablero geopolítico, dejando de actuar como garante del orden financiero internacional para convertirse —según sus palabras— en un “desestabilizador”.
“Durante mis 49 años en Wall Street, Estados Unidos ha sido un estabilizador global. Obviamente, en la última semana, no lo hemos sido”, sostuvo con visible inquietud.
Fink también hizo un llamado a recuperar las propuestas pro-crecimiento de la campaña de Trump, como la reducción impositiva, la desregulación y la simplificación de trámites, aunque alertó sobre el riesgo de ahogar el consumo si la incertidumbre se prolonga.
El consumo en la cuerda floja
Uno de los puntos más críticos del análisis de Fink tiene que ver con el freno en el gasto de los hogares. Citando a un director ejecutivo de una aerolínea, afirmó que el “canario en la mina” del consumo ya está enfermo, lo que en términos económicos puede leerse como una señal de alerta temprana para un freno en la actividad.
“La desaceleración se va a acentuar a medida que el retroceso del mercado congele aún más el consumo”, advirtió.
Entonces
La intervención de Larry Fink funciona como termómetro del nerviosismo que hoy recorre a los mercados. Aunque mantiene una visión positiva de largo plazo, el CEO de BlackRock no disimuló su escepticismo frente a la coyuntura económica, advirtiendo sobre recesión, caída bursátil y pérdida de liderazgo internacional.
Con varios referentes del establishment financiero manifestando preocupación, el panorama que se abre para los próximos meses se muestra volátil, incierto y con riesgos crecientes para el crecimiento internacional. Con varios referentes del establishment financiero manifestando preocupación, el panorama que se abre para los próximos meses se muestra volátil, incierto y con riesgos crecientes para el crecimiento internacional.
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