En el caso del oro, el RSI llegó a tocar 90, el registro más alto en décadas, un dato que encendió luces amarillas incluso entre inversores de largo plazo.
La lectura fue compartida por varias mesas de trading internacionales, que venían advirtiendo sobre movimientos parabólicos difíciles de sostener. La lectura fue compartida por varias mesas de trading internacionales, que venían advirtiendo sobre movimientos parabólicos difíciles de sostener.
El dólar gana tracción y presiona a los metales
El índice Bloomberg del dólar avanzó hasta 0,5%, encareciendo el acceso a los metales para los compradores no estadounidenses y acelerando las ventas técnicas. En simultáneo, el mercado reaccionó a versiones sobre cambios en la conducción de la Reserva Federal, con el posible nombramiento de Kevin Warsh, un perfil identificado con una postura más dura frente a la inflación.
El combo resultó letal para activos que habían acumulado subas extraordinarias en poco tiempo. El combo resultó letal para activos que habían acumulado subas extraordinarias en poco tiempo.
La plata, que llevaba un avance cercano a 43% en lo que va del año, quedó especialmente expuesta a un ajuste rápido.
Corrección violenta tras un rally excepcional
Pese al desplome de la jornada, el contexto previo explica parte de la magnitud del movimiento. El metal blanco había dejado de ser visto solo como refugio financiero para posicionarse como insumo estratégico de la transición energética, la digitalización y la expansión de la inteligencia artificial.
Esa narrativa impulsó flujos especulativos y elevó la sensibilidad a cualquier cambio de humor. Esa narrativa impulsó flujos especulativos y elevó la sensibilidad a cualquier cambio de humor.
En ese marco, la baja actual aparece como una toma de ganancias forzada, amplificada por stops automáticos y desarmes de posiciones apalancadas. El oro también corrigió con fuerza y llegó a caer 5,9% hasta la zona de US$5.059 por onza, aunque mantiene una suba cercana a 17% en enero, camino a su mejor desempeño mensual desde 1980.
Volatilidad que llegó para quedarse
El episodio vuelve a poner en primer plano el perfil de riesgo de la plata, un activo capaz de liderar rallies explosivos y, al mismo tiempo, sufrir correcciones abruptas en lapsos muy cortos. La lectura en la City es que, aun con fundamentos estructurales sólidos, el mercado necesitaba enfriar precios tras semanas de euforia.
Con el telón de fondo geopolítico aún cargado y la política monetaria estadounidense en el centro de la escena, los metales preciosos seguirán expuestos a vaivenes extremos.
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