Este instrumento apunta a captar demanda de inversores institucionales que buscan algo más de duración, en un escenario donde la curva en pesos sigue mostrando pendientes elevadas y rendimientos reales que continúan siendo el principal ancla de atracción.
Letras dólar linked, tasa variable y CER para cubrir expectativas
El menú se completa con una LETRA a tasa TAMAR, con vencimiento en agosto de 2026, que funciona como cobertura frente a eventuales cambios en la política monetaria y en el costo del dinero.
En paralelo, el Tesoro vuelve a ofrecer instrumentos ajustados por CER, tanto letras como bonos cero cupón, con vencimientos en 2026, 2027 y 2028. La reapertura del TZX27 y TZX28 confirma que la demanda por cobertura inflacionaria sigue vigente, aun cuando el discurso oficial insiste en una desaceleración sostenida del IPC.
La desinflación todavía no está completamente internalizada y muchos jugadores prefieren mantener protección, especialmente en plazos que exceden el corto plazo.
Otro punto clave de la licitación pasa por el regreso de las LELINK de muy corto plazo. Otro punto clave de la licitación pasa por el regreso de las LELINK de muy corto plazo.
El Tesoro ofrecerá dos nuevas letras vinculadas al dólar, con vencimientos en febrero y marzo de 2026, ambas cero cupón y de duración inferior a tres meses.
Estos instrumentos permiten cubrirse ante movimientos del tipo de cambio oficial y funcionan como termómetro de las expectativas cambiarias. El hecho de que se concentren en plazos tan cortos refuerza la idea de que el mercado sigue monitoreando con cautela el esquema cambiario, aun en un contexto de controles y señales de disciplina fiscal.
El verdadero desafío no es la licitación, sino la señal
Más allá del detalle técnico, el foco del mercado no está puesto únicamente en el resultado de esta licitación, sino en el mensaje implícito que deje sobre tasas, inflación y confianza en el programa financiero.
Con $9,6 billones en juego, el Tesoro necesita mostrar que puede renovar sin sobresaltos, evitar saltos bruscos en la curva y sostener el apetito por pesos. Cualquier señal de debilidad, ya sea en el nivel de tasas exigidas o en la composición de la demanda, podría trasladarse rápidamente al resto de los activos financieros.
En ese contexto, la licitación de esta semana funcionará como una prueba clave para el arranque de 2026, con impacto directo sobre bonos, tasas implícitas y expectativas macro.
El resultado, más que los montos, marcará el pulso de la confianza del mercado en la estrategia oficial. El resultado, más que los montos, marcará el pulso de la confianza del mercado en la estrategia oficial.
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