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Dolarización previa: según Juan Diedrichs, de Capital Markets Argentina, muchos inversores ya se habían cubierto antes de la elección. De hecho, Ricardo Arriazu recordó que desde la apertura parcial del cepo en abril, los individuos compraron US$11.400 millones, de los cuales US$9.400 millones fueron netos. Ese fuerte movimiento dejó menos margen para nuevas compras tras la derrota electoral.
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Apretón monetario: la política del BCRA de retirar pesos del mercado redujo la capacidad de los inversores para correr al dólar.
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Oferta de exportadores: el lunes se liquidaron más de US$224 millones, principalmente del agro, pero también de minería y combustibles. La liquidación se potenció porque los exportadores aprovecharon la brecha en el cálculo de retenciones, que se toma con la cotización del día previo.
Sin intervención oficial
Los equipos de research de PPI e Inviu coinciden en que no se detectaron ventas relevantes del Banco Central ni del Tesoro en el mercado spot. Tampoco en futuros, donde cualquier participación oficial habría sido marginal.
El operador Gustavo Quintana destacó que la oferta genuina de exportadores fue clave para que la cotización retrocediera desde los máximos. Este dato refuerza la idea de que la plaza cambiaria mostró un equilibrio más genuino de lo previsto.
La política en el centro de la escena
Para la City, el problema es menos económico que político. El Gobierno dispone de poder de fuego para intervenir si el dólar toca el techo de la banda, y el acuerdo con el FMI lo obliga a hacerlo. Pero mientras tanto, el oficialismo apuesta a que la dinámica se regule sola con el apretón monetario y la liquidación de divisas.
Los analistas anticipan que la tensión cambiaria seguirá latente hasta las elecciones nacionales de octubre. PPI incluso sugiere que el Gobierno podría testear el mercado dejando que el dólar se acerque al límite superior de la banda, y si la reacción no es la esperada, negociar con el FMI una modificación de las reglas.
El alivio para Caputo es claro, en la primera prueba, tras un golpe político fuerte, el mercado cambiario no se descontroló.
Sin embargo, la calma podría ser efímera.
La demanda contenida, el riesgo electoral y la presión sobre bonos y acciones mantienen abierto un escenario de volatilidad que difícilmente se apague en las próximas semanas. La demanda contenida, el riesgo electoral y la presión sobre bonos y acciones mantienen abierto un escenario de volatilidad que difícilmente se apague en las próximas semanas.
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