El deterioro fiscal como epicentro de la crisis
La combinación de una deuda bruta cercana al 80% del PIB, un déficit primario de aproximadamente -1% del PIB y tasas reales ex ante por encima del 7% colocaron a Brasil en un sendero de insostenibilidad. Las decisiones políticas en materia fiscal, como el aumento del mínimo no imponible para el pago de ganancias, desilusionaron al mercado al no abordar de manera contundente los problemas estructurales.
Esto generó un círculo vicioso: la dolarización de carteras presionó al alza el tipo de cambio, lo que a su vez desancló las expectativas inflacionarias. En respuesta, el BCB endureció su postura monetaria con sucesivas subas de tasas, profundizando la percepción de insostenibilidad de la deuda.
Impacto en los mercados y el tipo de cambio
El deterioro fiscal y la pérdida de confianza repercutieron en toda la curva de renta fija en reales, con un incremento de entre 250 y 400 puntos básicos en las tasas de interés a lo largo de 2024. La devaluación del BRL y el encarecimiento del crédito explican la mala performance de estos instrumentos, con caídas más pronunciadas cuanto mayor era su duración.
El BCB, que había iniciado un ciclo de reducción de tasas en 2023, se vio obligado a revertirlo en 2024, adoptando una política más contractiva. Entre septiembre y diciembre, las tasas de interés aumentaron 175 puntos básicos, y se espera que las próximas reuniones del banco central mantengan este ritmo.
Una posición externa ¿sólida?
Brasil cuenta con una posición externa relativamente robusta, con reservas internacionales equivalentes al 15% del PIB y una deuda en moneda extranjera de solo el 9% del PIB. No obstante, la intervención del BCB en el mercado cambiario para contener la depreciación del BRL ha consumido cerca de 25 mil millones de dólares en las últimas semanas, evidenciando la gravedad de la situación.
Estas acciones han generado preocupación en los mercados, ya que no abordan el problema subyacente: la debilidad fiscal. Además, el uso intensivo de reservas genera el riesgo de un deterioro macroeconómico adicional, profundizando la desconfianza de los inversores.
El rol de la política fiscal
Aunque los indicadores económicos han sido positivos hasta ahora, la contracción del crédito y el endurecimiento monetario amenazan con frenar el crecimiento en 2025. La estabilidad de la deuda y la recuperación de la confianza del mercado dependerán de una corrección fiscal significativa que permita romper el círculo vicioso de deuda, inflación y tasas altas.
La debilidad del real ha tenido un impacto indirecto pero sustancial en la sostenibilidad de la deuda. La presión cambiaria eleva la inflación, forzando al BCB a mantener tasas altas que limitan el crecimiento económico y agravan los problemas fiscales.
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