Con reservas líquidas en torno a US$25.000 millones, la autoridad monetaria depende de los US$14.000 millones aportados por el FMI. Según cálculos del Banco Provincia, para sostener este ritmo el Central debería vender US$500 millones diarios, una cifra solo vista en crisis como abril de 2018 o la previa a las presidenciales de 2019.
La presión cambiaria impactó de lleno en la deuda soberana. Los Globales retrocedieron hasta 5,7% y los Bonares siguieron la misma dinámica. El riesgo país saltó a 1.140 puntos básicos, el valor más alto desde octubre de 2024, evidenciando que el mercado ya descuenta que los próximos vencimientos de deuda deberán pagarse cash y sin acceso a financiamiento.
“Cada dólar cuenta. La incomodidad de los inversores es que el BCRA queme munición para defender la banda mientras los bonos se derrumban”, advirtió Nicolás Cappella de IEB.
La escalada del CCL a $1.500 pulverizó la lógica del carry trade. Con tasas en pesos en proceso de normalización y un dólar financiero disparado, el arbitraje dejó de ser atractivo. Portfolio Personal Inversiones (PPI) lo sintetizó: “El mecanismo de bandas ya no funciona. Lo que queda por ver es cuánto le cuesta al BCRA sostener esta pulseada hasta octubre”.
La City ya no debate si habrá cambios después de las elecciones, sino cómo y con qué recursos se administrará la transición. Gabriel Caamaño, de Outlier, fue categórico: “El mercado concluyó que las bandas después de octubre vuelan, porque quedaron muy cortas”.
Merval bajo presión y ADRs en rojo
El S&P Merval cerró con una baja de 0,6% en pesos y quedó en 1.748.701 puntos, equivalente a apenas US$1165 al ajustar por CCL. Las principales caídas se vieron en Banco de Valores (-5,2%), Transener (-5%) y Transportadora de Gas del Norte (-4,6%).
En Wall Street, los ADRs argentinos repitieron la foto roja: Macro y Supervielle retrocedieron más de 3%, seguidos por BBVA (-2,8%) y Galicia (-2,6%).
¿Hasta dónde llegan las reservas?
Con 27 ruedas hábiles hasta las elecciones, el interrogante central es cuánto poder de fuego tiene el Central para aguantar el esquema actual. El antecedente es claro: en las dos últimas décadas solo en semanas críticas se perdieron más de US$450 millones diarios. Repetir esa dinámica durante mes y medio parece insostenible.
La película se vuelve más compleja mirando al 2026. Argentina enfrenta vencimientos por US$19.000 millones en los próximos 12 meses, con casi la mitad en manos de bonistas privados.
Sin acceso a crédito y con reservas que no sobran, el desenlace luce cada vez más previsible. Sin acceso a crédito y con reservas que no sobran, el desenlace luce cada vez más previsible.
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