Por su parte, Dan Ives, de Wedbush, fue contundente: trasladar parte de la producción a EE.UU. demandaría 30.000 millones de dólares y al menos tres años, lo que forzaría un iPhone a 3.500 dólares si se fabricara en suelo estadounidense. “Es impracticable. Un iPhone de mil dólares sería inviable en este nuevo contexto”, sostuvo.
La postura de Trump y el riesgo geopolítico
En una conferencia por el "Día de la Liberación", Trump endureció su tono. Si China no revierte su arancel del 34%, se aplicará el nuevo gravamen a partir de la medianoche del miércoles 9 de abril, según confirmó la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt. “Cuando Estados Unidos recibe un golpe, contraataca con más fuerza”, remarcó. Además, dejó entrever que no habrá exenciones individuales esta vez, echando por tierra las esperanzas del sector corporativo.
China responde con devaluación
Desde Beijing, el Ministerio de Comercio advirtió que “China luchará hasta el final”. Como primer movimiento, el Banco Popular de China permitió una devaluación del yuan offshore, que cayó un 0,5% a 7,3848 por dólar, su nivel más bajo desde septiembre de 2023. Analistas como Aroop Chatterjee (Wells Fargo) y Tiffany Wang (JPMorgan) proyectan que el yuan podría continuar su depreciación hasta 7,50 por dólar o más, en un intento por abaratar exportaciones y sostener el crecimiento interno, aunque sin descartar riesgos de fuga de capitales y mayor volatilidad financiera.
Efecto dominó
El impacto fue inmediato: los tres principales índices de Wall Street recortaron las ganancias de hasta 4,6% alcanzadas en la mañana, con el Nasdaq a punto de registrar su peor reversión intradiaria desde 1982. Las tecnológicas, en particular las que dependen de China para su cadena de valor, lideraron el retroceso.
El informe de Fox Business, que anticipó la entrada en vigor de los aranceles al mediodía, generó confusión y acentuó la desconfianza. El informe de Fox Business, que anticipó la entrada en vigor de los aranceles al mediodía, generó confusión y acentuó la desconfianza.
Un conflicto que escala
Estados Unidos mantiene un déficit comercial de US$ 295.000 millones con China, y pese a contactos con aliados como Japón y Corea del Sur, Washington y Beijing no han entablado negociaciones serias desde el relanzamiento de la ofensiva arancelaria. El representante comercial Jamieson Greer señaló que China no ha mostrado “voluntad de dialogar”, y que se buscará avanzar con acuerdos comerciales bilaterales con países dispuestos a aceptar reciprocidad.
¿Y ahora qué?
Con los nuevos aranceles en marcha y un yuan en retroceso, el conflicto amenaza con reconfigurar las cadenas de suministro globales, encarecer productos clave como los iPhones y debilitar la recuperación económica mundial. A la espera de represalias chinas y una posible escalada, el frente comercial vuelve a colocarse en el centro del escenario global.
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