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Acindar opera a niveles históricamente bajos y crece la preocupación

La grave recesión que afecta a la actividad siderúrgica impacta en las operaciones de Acindar. Hornos apagados, esquemas de suspensiones y futuro en alerta.

SANTA FE. La grave recesión que afecta a la actividad siderúrgica en Argentina impacta de forma severa en las operaciones de Acindar. La planta de Villa Constitución redujo su producción anual a la mitad en comparación con los niveles registrados hace dos años y mantiene un esquema de suspensiones que ya alcanza a cerca de 400 trabajadores. UOM en alerta.

Acindar padece la crisis económica

La dirección de la corporación, que forma parte del conglomerado global ArcelorMittal, sostiene que esta drástica determinación es una respuesta directa a la profunda contracción en el consumo del mercado y a los elevados niveles de existencias que se fueron acopiando a lo largo de los últimos períodos mensuales.

Como resultado de este escenario negativo, varias áreas operativas de la fábrica debieron detener sus tareas de forma intermitente, al tiempo que una fracción de la planta de empleados quedó afectada por cesantías temporales reguladas mediante convenios que estipulan la percepción de una remuneración económica parcial.

De acuerdo con los relevamientos dados a conocer por las organizaciones sindicales, el rendimiento productivo de la planta experimentó un retroceso drástico al descender de un promedio histórico de 1,2 millones de toneladas anuales a escasas 600.000 toneladas. Esta caída tan pronunciada expone el declive generalizado de la rama metalúrgica, así como también el enfriamiento de los rubros de la construcción y las terminales manufactureras, que actúan como los principales dinamizadores y compradores de estos insumos esenciales.

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La producción de acero de la empresa líder cayó entre un 45% y un 50% en comparación con los niveles históricos, arrastrada por el desplome de la actividad y la inserción del acero chino en el mercado regional.

Preocupación de la UOM

Por su parte, los portavoces de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) manifestaron su preocupación al señalar que estas interrupciones en la estabilidad laboral se vienen aplicando de forma reiterada desde hace dieciocho meses, remarcando que el panorama general no deja de ser alarmante.

A la paralización total de los proyectos de infraestructura y obra pública por parte del Estado, se le añade la competencia derivada de la entrada de productos siderúrgicos del exterior y la persistente atonía del consumo local, elementos que incrementan de forma notable las dudas y la falta de previsibilidad respecto a la continuidad y el destino de la planta santafesina.

Asimismo, las derivaciones de este freno fabril trascienden holgadamente al personal que integra la plantilla fija de Acindar. Las firmas subcontratistas, los esquemas de cooperativas, las pequeñas empresas metalmecánicas y el sector comercial de la región de Villa Constitución padecen de igual modo el impacto de la disminución del ritmo de trabajo, considerando que se trata de un ejido urbano cuya matriz económica y sustento social están estrechamente ligados al desempeño del polo industrial.

Bajo este panorama adverso, la conducción empresarial persiste en la tarea de readecuar sus cuotas de elaboración de materiales para alinearlas con la deprimida realidad comercial actual, advirtiendo que no se omitirá la posibilidad de implementar nuevos ceses en las líneas de montaje si el mercado interno no exhibe indicios concretos de reactivación durante los trimestres venideros.

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Futuro desolador.

Tormenta perfecta

Al respecto, el delegado del gremio, Matías Ruffini, manifestó su malestar por la situación que atraviesan los empleados.

"Esta situación se viene sosteniendo en el tiempo. Es una tormenta perfecta porque nos ataca por todos los flancos desde la falta de demanda, la apertura de importaciones con la que no se puede competir. Es decir, hay un ataque contra la industria, pero sobre todo contra los trabajadores, con una gran caída de puestos". "Esta situación se viene sosteniendo en el tiempo. Es una tormenta perfecta porque nos ataca por todos los flancos desde la falta de demanda, la apertura de importaciones con la que no se puede competir. Es decir, hay un ataque contra la industria, pero sobre todo contra los trabajadores, con una gran caída de puestos".

En ese sentido, otro de los referentes de la UOM de la seccional Villa Constitución advirtió sobre el panorama crítico que atraviesa la planta de Acindar. Según precisó el dirigente, la producción de acero de la empresa líder cayó entre un 45% y un 50% en comparación con los niveles históricos, arrastrada por el desplome de la actividad y la inserción del acero chino en el mercado regional.

"Pasamos de fabricar un promedio de 1.200.000 toneladas a apenas 670.000 o 700.000 toneladas anuales", detalló.

Esta fuerte contracción derivó en la suspensión de casi 300 trabajadores en el sector de la acería y otros 70 operarios en la planta de reducción directa, encargada de procesar el mineral de hierro.

Sector siderúrgico en rojo

La crítica situación de Acindar en Villa Constitución refleja de manera evidente la vulnerabilidad del sector industrial ante la retracción del mercado interno y la falta de incentivos productivos.

La drástica reducción de su producción a la mitad y el persistente esquema de suspensiones no solo ponen en riesgo la sustentabilidad de una de las plantas siderúrgicas más importantes del país, sino que también generan un efecto dominó que deteriora el entramado socioeconómico, comercial y laboral de toda su comunidad dependiente.

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