“No se pueden reanudar las competiciones por muchas razones. En particular hay dos puntos: el respeto de la salud y la salvación del sistema del fútbol. Además de haber perdido esta temporada, arruinaríamos también la siguiente, que será fundamental”, afirmó el dirigente. Y luego agregó que “en Brescia tenemos los camiones que llevan a los muertos fuera de la ciudad. Estamos en el foco de la epidemia”.
Aunque muchos consideran que su postura se debe a que su equipo marcha en la última posición, a nueve unidades del último club en asegurarse una temporada más en la máxima categoría del Calcio, Cellino redobló la apuesta. “Si nos obligan a jugar estoy dispuesto a retirar al equipo y perder todos los partidos. Lo haría como forma de respeto hacia los ciudadanos de Brescia y sus seres queridos que han fallecido”, afirmó.
“Me da igual descender, hasta este momento merecimos el descenso y yo también tengo mis responsabilidades. Más allá de esto, para terminar la Serie A en junio nos esperan ritmos imposibles y peligrosos. Y para prolongar la temporada hace falta cambiar reglas nacionales e internacionales, con contratos, pagos, mercado, pretemporada”, concluyó.
Massimo Cellino también fue muy duro con la UEFA: “Son arrogantes e irresponsables, solo piensan en los trofeos y en intereses económicos. Si quiere hacer algo útil, que envíe cilindros de oxígeno y respiradores. Lo agradeceremos”.
Brescia está último en el torneo italiano con 16 unidades y corre serio riesgo de perder la categoría al finalizar la temporada.
Los fallecimientos en Italia asociados al coronavirus alcanzaron este mismo jueves los 13.915, tras registrarse 760 más en las últimas 24 horas, una cifra algo inferior a la del día anterior.
El número de casos positivos desde que se detectó el virus en Italia el 20 de febrero es de 115.242, según los datos ofrecidos en la habitual conferencia de prensa del jefe de Protección Civil, Angelo Borrelli. De ellos, 18.278 ya se han curado (más de 1.400 el último día) y en la actualidad hay 83.049 casos positivos.
Los contagios de las últimas 24 horas fueron 2.477, una cifra algo menor de la del día anterior. Son ya varias jornadas en las que los nuevos casos diarios son inferiores a 3.000, lo que hace pensar a las autoridades italianas que se está aplanando la curva de la propagación del virus.
De los casos positivos actuales, 28.540 están hospitalizados con síntomas, 4.053 en cuidados intensivos (18 más que el día anterior) y 50.456 se recuperan en aislamiento domiciliario.