Una vez que los focos se frenaron y la Policía Federal dio las garantías del caso, el partido se reanudó luego de cinco minutos detenido, y sin saber el estado de las personas que fueron agredidas y resultaron heridas durante los incidentes.
A pesar de los graves hechos, el encargado del operativo de seguridad consideró que las garantías estaban dadas y permitió el inicio del encuentro.
“Hay palos, están tirando botellas. Acá hay familias, hay niños y no podemos seguir así”, manifestó el juez mientras esperaba que las fuerzas de seguridad calmaran los ánimos. En tanto, el arquero de Temperley, Federico Crivelli, declaró: “No es por nosotros, es por la gente, se van a matar entre ellos. La idea es que sea una fiesta, un partido de fútbol. No necesitamos más muertes en una cancha”.
El fin de semana pasado, un hincha de Olimpo murió durante un ataque de personas identificadas con Villa Mitre, en la víspera del clásico de Bahía Blanca por el Federal A, mientras que barras de Independiente Rivadavia de Mendoza obligaron a la suspensión de su juego frente a Atlanta, por incidentes en las tribunas.