Esto quiere decir que un hombre piensa que mientras más largo tenga su miembro la mujer preferirá quedarse con él y por tanto, tendrá hijos suyos (la reproducción es un instinto en todos los seres humanos); lo que así le dará éxito con las siguientes mujeres con las que tenga encuentros sexuales.
De esta manera, los urólogos ingleses Kevan R. Wylie e Ian Eardley recientemente han publicado un artículo en la revista BJU International acerca de este tema, en donde llaman a la comunidad científica médica a no reírse de los pacientes que se acercan a sus consultorios preguntándoles acerca de este "defecto" que en realidad es imaginario.
Dice el doctor Wylie: "Es bastante común que a los hombres les preocupen el tamaño de su miembro", en dicho comunicado de prensa. "Lo que importa es que estas preocupaciones no sean dejadas de lado por los científicos ya que las preocupaciones de los hombres además de sus ansiedades podrían aumentar".
Estos científicos, Wylie y Eardley también midieron las diferencias de un miembro erecto y en estado de reposo; estas medidas son las más corrientes, por lo que tenemos que en estado de reposo un falo mide 12 centímetros en tanto que un pene erecto mide entre 14 y 16 centímetros.
Si un hombre piensa que su pene es pequeño entonces debe medírselo y comprobar que mide menos de 7 centímetros al estar erecto, en tal caso tendría un micropene, según lo que afirman estos investigadores.
Lo interesante de esta condición es que según la mayoría de científicos, muy pocos hombres pueden sufrir de este problema y sin embargo, los expertos afirman que sabiendo estas medidas un 45% de los hombres dice desear un pene mucho más grande; por tanto es normal que estos recurran a diversos métodos para alargar su pene. Sin embargo, según los expertos, estos métodos no han sido comprobados científicamente, por lo que no se sabe si son positivos para el alargamiento o si pudiesen causar algún síntoma negativo con posterioridad. Sin embargo, este porcentaje es significativo puesto que si analizamos los avisos publicitarios a través de internet, encontramos una inmensa cantidad de anuncios sobre milagrosos alargadores de penes, según Wylie y Eardley no hay estudios que los avalen.
Por tanto, debido a este autoprejuicio esparcido en nuestra sociedad y, sobre todo, por la consecuencias que los alargadores de pene podrían traer en los varones, ambos científicos, Wylie y Eardley han recomendado que son los urólogos los llamados a tomar en serio las ansiedades y preocupaciones de los pacientes que acudan a las consultas debido a este problema. Así, se les insta a olvidarse de este defecto que solo existe en su inconsciente, pero si piensan que el síndrome es muy fuerte, entonces, la solución podría encontrarse en algunas visitas al psicólogo, ya que una obsesión con respecto al tamaño del pene podría conllevar una auto marginación social.
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