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Miradas de fondo sobre el país

Rodeado de libros y de excelente pintura, Santiago Kovadloff lanza una pregunta: "¿Los peronistas siguen gobernando porque saben hacerlo democráticamente o porque la democracia está herida?". Y él mismo se responde en el comienzo de un diálogo con EL DIA en el que sintetizó su mirada crítica sobre la actualidad del país.

Respecto de los temas que preocupan a la sociedad, Santiago Kovadloff se entrevistó con el matutino provincial y enfatizó respecto de los peronistas y de sus condiciones para gobernar -Diría que el gobierno de Néstor Kirchner viene empeñándose a fondo en reconciliar la sensibilidad colectiva con la fe en la dirigencia política. Allí está puesto, según creo yo, su empeño primordial. Para ello cuenta con una situación afortunada, la de contar con un ministro de Economía excepcionalmente capaz de sortear las tensiones propias de una crisis económica y financiera muy grande, a lo que se suma una circunstancia objetiva inmejorable y es que Argentina puede ser nuevamente exportadora de materias primas, especialmente de soja. Creo que estos factores y el hecho de que se hayan llevado a cabo algunos hechos auspiciosos, más gestuales que prácticos, pero que tendrán incidencia en lo práctico, como las políticas seguidas en el campo de la educación y las modificaciones introducidas en la Justicia, indicarían que este gobierno aspira a serenar los ánimos y afianzar la fe perdida en la vida democrática. "Pero, éste es un gobierno que aún necesita del peronismo y no sólo porque es peronista, sino porque el poder en el Congreso lo tienen los peronistas. En esa medida está aliado a las mismas fuerzas que contribuyeron con su ineficacia, inescrupulosidad y espíritu esencialmente corporativo, a la destrucción de las instituciones que hoy se intenta recrear". "¿En qué medida el Presidente logrará exceder el campo de quienes le dieron el poder para crear un espacio político alternativo? Es algo a comprobar. Hay que ver hasta qué punto en el orden de su misma conformación educativa, en su propia concepción de lo político, el Presidente es alguien que está más allá del peronismo". LOS RIESGOS DE LOS LIDERAZGOS UNIPERSONALES -Usted subraya "la conformación educativa" del presidente Kirchner y "su concepción de lo político", ¿qué es lo que le preocupa en caso de que mantenga esa fidelidad? -"Como decía Ortega, se es uno y su circunstancia. Creo que el Presidente llega al gobierno con una determinada formación, experiencia, en la que los liderazgos unipersonales están privilegiados. Es un hombre que no parece necesitar recurrir al diálogo amplio, por ejemplo a una reunión de gabinete, ni convocar a las fuerzas de la oposición para poder llevar a cabo su gestión de gobierno. Creo que Kirchner ha restituido fortaleza a la imagen presidencial, pero también es un hombre que, con el modo elegido para hacerlo, ha contribuido a sostener la imagen del liderazgo caudillesco". -¿Se notó eso en el acuerdo con el FMI? -"De acuerdo. Lo correcto hubiera sido que toda esa gestión se llevara a cabo con el apoyo de las fuerzas nacionales y como respuesta a un consenso de caracter más amplio. No me parece que el Presidente esté predispuesto a pedirlo ni a buscarlo ni a aceptarlo". -Como consecuencia de las políticas de los años 90 se generó desocupación y exclusión. En estos sectores afectados basa su fuerza el movimiento piquetero... ¿Cómo ve la actitud del gobierno hacia ellos? -"El gobierno ha hecho con respecto a los piqueteros una apuesta sensata. Piensa que terminarán por dividirse y enfrentarse internamente y que esto debilitará la homogeneidad del movimiento y al mismo tiempo la representatividad de los líderes más radicalizados. Es sensata porque responde a un conocimiento bastante hondo de la dinámica de lo político, pero no cabe duda que en ese anhelo de aguardar sin intervenir, el gobierno ha cometido errores serios que comprometen la imagen del Estado como fuerza rectora de la Nación. El episodio del secuestro de un tren me parece paradigmático en este sentido. Viene a demostrar que hay delitos que no están connotados como tales por el gobierno y otros sí, lo que tiende más bien a fijar un posicionamiento ideológico por parte del gobierno. Otro ejemplo es la idea de crear un Museo de la Memoria en la ESMA, que me parece que se resolvió razonablemente en cuanto a que pueda estar incluido en esa unidad, sin que ésta se vea privada de dictar los cursos y capacitación que se imparte a oficiales y alumnos que habrán de ser expresión, creo yo, de una actitud crecientemente democrática de la Armada. Ahora bien, el contenido del Museo, si de veras se aspira a una reconciliación nacional, debe incluir las expresiones y los testimonios de la brutalidad antidemocrática que implicó el terrorismo a secas y no sólo el del Estado, aunque sin lugar a dudas es primordialmente responsable de lo que sucedió". EL SUEÑO DEMOCRATICO -Usted menciona como finalidad de la democracia la vigencia de la libertad y de la justicia social. El centro-derecha parecería haber privilegiado la libertad por sobre la justicia social mientras que el centro-izquierda parecería haber instalado a esta última sobre la primera. Bobbio aseguraba que ninguna de ellas puede existir independiente de la otra, que no puede haber libertad sin justicia social ni tampoco lo contrario... Sin embargo, Bobbio murió y no vio esa realidad en la práctica. ¿Es posible soñar con ese mundo o forma parte de esa esperanza de apostar a lo imposible? -"Es indispensable soñar con eso. Y es indispensable porque constituye la utopía movilizadora de la vocación democrática. Renunciar a ese proyecto es declinar de la pasión por una vida cualitativamente más humana y más solidaria. Sólo es posible realizar ese proyecto con imperfecciones. Pero puede haber progresos, aun cuando no sea posible alcanzar las metas a las que uno aspira. El hecho de encaminarse hacia ellas evidencia un desarrollo cualitativo e interesante, tanto en el orden personal como en el orden colectivo. El drama de nuestras democracias es que están más cerca de lo formal que de lo real. Es decir, que las transiciones efectivas que permiten llegar de la vigencia y de la consolidación institucional a la puesta en práctica de un desarrollo efectivo, se ven demoradas porque los intereses sectoriales tienden a preponderar sobre los colectivos o sobre los sociales en general. Estamos todavía, y en Argentina es evidente, en un mundo de corporaciones. Nos cuesta mucho dar el salto hacia una verdadera integración del interés sectorial a un proyecto colectivo. "Precisamente una de las tareas pendientes de este gobierno es la reforma política. No cabe ninguna duda de que este gobierno lo va a tener que encarar si quiere tener, no sólo algún porvenir dentro del sistema, sino, además, si quiere que el sistema tenga porvenir. Este es un problema que no puede ser dilatado infinitamente. Pero no cabe duda de que nosotros no tenemos tampoco una fuerza opositora interesante. En este momento, el radicalismo con su extinción, con su profunda crisis representativa como fuerza alternativa -que habría que ver si lo fue en el transcurso de su historia o si fue complementaria del oficialismo peronista-, y el hecho de que las dos grandes figuras que provienen del riñón del radicalismo, que son Elisa Carrió y Ricardo López Murphy, no terminen de configurarse como voces auténticamente alternativas, está evidenciando una crisis del sistema. Nadie puede quedarse tranquilo si ama a la democracia, advirtiendo que el diálogo entre la oposición y el oficialismo se ve debilitado por la inexistencia de una oposición y por el hecho de que el oficialismo es fundamentalmente el que fue siempre. Por eso, entonces cabría preguntarnos qué implica que los peronistas sigan gobernando. ¿Es porque saben hacerlo democráticamente o porque la democracia entre nosotros está seriamente herida (*)Diario El Día (La Plata)

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