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Lula dijo en Porto Alegre que no puede aceptar que siga el bloqueo a Cuba (y que Menem y Collor de Melo robaron a sus países)
En el peor momento de las relaciones internacionales de USA, Luiz Inácio Lula Da Silva dijo, en ante una impresionante muchedumbre que lo vivaba en Porto Alegre, que Brasil no puede aceptar lo que está ocurriendo en el mundo (la guerra para quitarle el petróleo a Iraq) ni que continúe el bloqueo a Cuba.
25 de enero de 2003 - 05:08
"Mi sueño es cumplir con la reforma agraria. Mi sueño es contar con una escuela pública eficiente. Con una universidad que no sea un privilegio para tan sólo el 8 por ciento de la población sino un derecho para todos. Sueño con que no muera nadie frente a ningún hospital público por falta de atención médica. Sueño con una sociedad más justa, más libre e igualitaria en la que la riqueza se distribuya con mayor equidad", dijo ayer el presidente Luiz Inácio Lula Da Silva, al visitar el Foro Social, en Porto Alegre, Río Grande do Sul, Brasil, donde fue recibido con un júbilo impresionante, que emocionó a quienes debieron relatarlo.
A pesar de que en varios pasajes intentó despedirse de su público, éste lo siguió alentando para que continúe hablando.
"Hasta la victoria, si Dios quiere", les dijo cuando detrás del escenario surgió el grupo bahiano Ile Aye que con sus tambores interpretó una cálida versión del himno nacional brasileño.
Entonces Lula fue rodeado de todo su gabinete y al ritmo de la danza, se pudo ver a los ministros Olivio Dutra, José Dirceu, Tarso Genro, Miguel Rossetto, Benedita da Silva y Emilia Fernández cantando la canción patria.
Luego, Lula partió hacia Davos, Suiza.
Tuvo tiempo también para decirles a los participantes al Foro Social que nunca les iba a fallar. Y que tenía cuatro años "para una reforma tranquila, cautelosa e inteligente". El público, con los dedos de sus manos y con sus cánticos, le pidió: "Oito, Oito, Oito", un anticipado pedido de reelección.
"Nosotros no podemos aceptar lo que está aconteciendo en el mundo. No podemos aceptar el bloqueo en Cuba. No podemos aceptar que haya países marginados durante siglos. No podemos aceptar que Brasil, teniendo el tamaño que tiene, tenga los mayores índices de pobreza y de miseria. Yo no puedo dejar de venir acá y decirles: ‘Gente, valió la pena’. Y valdrá mucho más la pena cuando la gente pueda venir aquí el último día de mi gobierno y con los datos en la mano, comprobar que nosotros hicimos en 4 años más de lo que otros no hicieron en decenas de años en este país", dijo Lula.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, fue vivado por más de 100.000 personas en le demostraron su afecto, su admiración y su cariño, algo que nunca había sucedido en Porto Alegre con Fernando Henrique Cardoso.
La ansiedad del público llevó a ovacionarlo cuando aún el locutor no había terminado de presentarlo, y el presidente de Brasil, con traje negro pero sin corbata, dio un paso al frente tomado de la mano de su esposa Marisa, luego llevó sus dos brazos en alto.
Lula reivindicó el Foro Social Mundial, que definió como el "mayor evento organizado por la sociedad civil en el mundo".
Aseguró también que el encuentro del Foro Económico Mundial de Davos, al que estará llegando en estas horas, "no conserva ya la fuerza que tenía antes" y que por el impulso del de Porto Alegre, ahora discute también sobre políticas sociales.
Lula dijo que "Fernando Collor de Mello en Brasil, Carlos Menem en Argentina, Carlos Salinas de Gortari en México y Alberto Fujimori en Perú, habían organizado verdaderas robaderas en sus países".
Lula le dijo a todos aquellos que no entendieran su portugués (muchos de los presentes son extranjeros), que lo miraran a los ojos. "Rusos, chinos, indios, mírenme a los ojos que van a entender".
También explicó su concurrencia al encuentro de Davos. "¿Por qué me invitan a mí, un tornero mecánico a Davos? Me invitan por ustedes. Me invitan porque soy presidente de un país que es la 8va. economía del mundo, que tiene 45 millones de personas que no reciben las calorías necesarias por día. En Davos muchaspersonas no gustan de mí. Pero no sucede muchas veces que un Presidente sea un tornero metalúrgico".
Y remató: "Diré en Davos que no es posible continuar con un orden económico en el que algunos comen hasta 5 veces por día y otros pasan 5 días sin comer. Diré que tiene que haber países menos pobres, que el mundo no está precisando de guerras. El mundo está precisando de paz".
