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Alberto Kohan o el menemista kirchnerista que habla con Aníbal Fernández

Enojo entre menemistas con Alberto Kohan: dice que él es un contacto permanente de Aníbal Fernández y tendió puentes del kirchnerismo hacia Carlos Menem.

A los 63 años, Alberto Kohan pretende tener su propia identidad, luego de haber vivido a la sombra de Carlos Menem, situación que le permitió mejorar notablemente su calidad de vida. Hoy día Kohan tiene su propia red de contactos, y Aníbal Fernández integra esas conexiones. También Daniel Scioli. Al fin de cuentas ya en 2004 Kohan expresó que, si la economía no lo traicionaba, había Néstor Kirchner "para rato". También pidió encontrar el equilibrio "entre la privatización absoluta y la estatización absoluta". Más que eso: Kohan es millonario. De acuerdo con la investigación del juez federal Ariel Lijo por enriquecimiento ilícito, cuando ingresó al gobierno en 1989 Kohan tenía un inmueble valuado en US$ 155.000 y al dejarlo tenía 9 inmuebles -uno de ellos de más de US$ 1 millón-, 3 autos, 1 lancha, 1 jet ski y casi 100 armas. Pero Kohan zafó. No fue de lo único que zafó. En 2004 se pegó un tiro con una 454 Cassul, apropiada para cazar jabalíes, animales que le place cazar. Los médicos le colocaron 31 clavos en la pierna rodeados por un aro para volver a estirar su hueso. El sistema le permitía estirar ese hueso un milímetro por día, pero él tenía que estirarse los clavos, un milímetro más abajo cada vez. Entre operaciones y rehabilitaciones, su vida cambió. La bala le sacó casi la mitad de la pierna izquierda. El pasó 30 anestesias generales, y no sabe cuántas operaciones. De todos modos, aún él ejerce el cabildeo como profesión (su volumen de gastos personales jamás podría pagarlos como geólogo). El menemismo antikirchnerista se encuentra furioso con Kohan, a quien identifican como integrante del menemista prokirchnerista. A él le atribuyen la visita de Gabriel Mariotto a la oficina de Menem el jueves 10/09. Menem no se encontraba y Mariotto habló con un asesor, y desde entonces hay una fuerte tensión cerca de Carlos Menem acerca de si votará o no el proyecto de Ley de Servicios Audiovisuales; y si asiste a la sesión, si votará a favor o en contra. Ocurre que Menem no olvida cómo Grupo Clarín lo demonizó, y sobre ese punto machacan algunos para convencerlo. Pero también recuerda cómo lo han maltratado los Kirchner. Lo suyo sí que es un dilema.

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