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Pinochet vs. Allende: Chile frente a sus diferencias y contradicciones

La sociedad chilena deberá afrontar durante las próximas semanas un debate difícil: ¿cómo ubicar a Augusto Pinochet en la historia si es el fundador del Chile moderno, como Salvador Allende no lo fue?

La mayoría de los chilenos afirma aborrecer a Augusto Pinochet Ugarte, pero viven en una sociedad que fue mucho más definida por el viejo dictador que por la Unidad Popular de Salvador Allende y Pablo Neruda a quien, sin embargo, muchos dicen venerar. Porque Pinochet, arbitrario, antidemocrático y, ahora se sabe, hasta corrupto, sin embargo es el fundador del Chile moderno, el del crecimiento sostenido, el de la libertad de mercado, el más transparente de Latinoamérica aún con sus problemas de corrupción (pequeña respecto de sus naciones vecinas), el que tiene tratados de libre comercio con decenas de países (incluyendo con USA y con la Unión Europea), y si bien no ha logrado un 'derrame' suficiente de riqueza sí presta dinero a sus consumidores a más de dos décadas de plaza y a tasa de interés razonable. Además, es el Chile que conserva para el Estado la mayor explotación de cobre, a través de Codelco, y que recreó una burguesía nacional sólo comparable a la de Brasil. La realidad es que, además del boicot sistemático del gobierno estadounidense de Richard Nixon (con Henry Kissinger en el Departamento de Estado) al gobierno de la Unidad Popular, de Salvador Allende, fue una gestión olvidable; con un conflicto incipiente entre socialistas y comunistas, y una profunda falta de visión de ambos sobre qué necesitaba la sociedad chilena para insertarse en el mundo. El profesor de Geopolítica en la Escuela Superior de Guerra, Pinochet, tuvo un proyecto que por supuesto es cierto construyó sobre el despotismo ilustrado, muchas muertes (todas innecesarias) y la crueldad de la ex DINA (el sanguinario servicio secreto que dirigía el hoy preso general Manuel Contreras), pero una enorme participación civil. Porque no fue un régimen militar sino cívico-militar, como lo son todos los gobiernos 'de facto', y Pinochet permitió a los civiles (con varios cambios en los equipos de conducción) la construcción de una economía a partir de conceptos capitalistas, que anticiparon lo que luego los Clinton convertirían en el 'Consenso de Washington' (los Kirchner son tan ignorantes que repudian los '90 pero buscan la foto Hillary Clinton-Cristina Kirchner cuando la senadora estadounidense fue una defensora del 'Consenso'). Chile aplicó mejor el 'Consenso' que otros países de la región, como la Argentina. Es obvio que Pinochet se aferró a su dictadura y le costó mucho llegar a la democracia, que es lo que le permitió a la sociedad chilena iniciar un proceso de muerte en vida de Pinochet. Y esto es lo más exitoso de los chilenos: haber liquidado el mito de Pinochet a tiempo. Porque, luego, la Concertación Democrático, mantuvo el modelo económico-social que construyó Pinochet, le sumó apertura institucional, y así pudo ejecutarse una transición que tuvo 2 momentos fundamentales: la detención de Pinochet en el Reino Unido, cuando había viajado para someterse a un tratamiento médico; y el descubrimiento de las cuentas secretas de Pinochet en el Riggs Bank estadounidense. Ambos acontecimientos demolieron la figura de Pinochet; pero tampoco hay que exagerar porque los chilenos, les guste o no, deberán alguna vez revisar su propia visión de Pinochet, y la de Salvador Allende, un gobernante incapaz de gestionar y de legislar, aunque se le reconoce la valentía de la defensa en La Moneda, la determinación de resistir hasta la muerte (se suicidó antes que rendirse) y la redacción de un bello discurso final. Pero el Chile de la Unidad Popular no es el Chile 2006, que es un híbrido entre el Chile de Pinochet y el que se ha construido desde el regreso de la democracia. Por supuesto que esto es conflictivo, más aún cuando los dirigentes políticos chilenos le negaran cualquier tipo de homenaje institucional al viejo general. Pero cuando las pasiones queden atrás, probablemente pueda revisarse con objetividad qué ha ocurrido. ¿Que Pinochet traicionó la confianza de Allende? Sin duda. Pero no fue el único. En la propia Unidad Popular traicionaron al médico socialista. ¿Que Pinochet construyó un Estado que nunca hubiese edificado Allende? También es cierto porque Allende estaba influenciado por el castrismo, pretendía una Cuba en Sudamérica, probablemente una Venezuela 2006 (con cobre en vez de petróleo). Lo importante es que la sociedad chilena puede caminar hacia el porvenir sin necesitar de nadie. Ni siquiera de las reelecciones presidenciales. Y ha consolidado una democracia a la que solamente le falta iniciar el camino de las alternancias presidenciales (probablemente en la próxima elección). Entonces, podrá cremar los restos del general y dejarlo descansar en paz.

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