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'Borocotización generalizada'

Un UR realiza un interesante análisis sobre la 'traición' y Borocotó.
La traición es una de las más remotas tradiciones de la Biblia. Ya Caín, al ser interrogado sobre el paradero de Abel, respondió elípticamente "¿Acaso soy yo el guardián de mi hermano?", respuesta que ocultaba el reciente fratricidio, motivado en el sentimiento de envidia que le producía la inferioridad moral y ética que padecía. Jesús le aseguró a Pedro que "antes que cante el gallo, me habrás negado tres veces", aserto al que Pedro contestó indignado, protestando incondicional lealtad. Y así fuée Interrogado por la soldadesca, por los perseguidores de la plebe y por los funcionarios, Pedro aseguró que no conocía a ningún redentor, y que no tenía nada que ver con Jesús. La traición forma parte de la condición humana. Seguramente en la escala zoológica (salvo en el peldaño que le corresponde al peronismo) es algo no manifiesto, porque la traición requiere de intelecto y disimulo, ambos destinados a ocultar la realidad de la pasión en que se origina. Borocotó, ese estigma viviente, ha demostrado palmariamente cómo  puede una persona convertirse en un desperdicio humano, cómo alguien puede sobrevivir a su propio deshonor, a su propia vergüenza. Cuesta pensar qué clase de explicación puede dar a sus hijos (ignoro si los tiene) sobre su conducta. Es más fácil, incluso más honesto, ser un asesino serial que un traidor. El asesino se juega, arriesga su pellejo, su libertad, y aunque ninguno de los dos tiene el más mínimo vestigio de honor, uno pagará, si es descubierto, mientras que el otro disfrutará por años de su deshonor. Hasta gozará de una jubilación de privilegio. Los 300 y pico pseudo radicales (me honro en decir que jamás voté por ellos, y lamento confesar que sí lo he hecho por el peronismo) que están concertando con el innombrable, son la hez del partido más que centenario. Alem, Irigoyen, Alvear, abominarían de semejante basura histórica. El único antecedente de semejante traición, no inédita por cierto, es el "Socialismo Democrático" engendro creado por Dickman en la época del tirano prófugo, siempre ávido de rodearse de traidores. Una sociedad desmemoriada está reviviendo antiguos oprobios. El peronismo no revive nada: Vive en el chiquero ignominioso de la traición y el crimen, que nunca abandonó. Veamos sino quién pagará los platos rotos por lo de San Vicente, lo del Hospital Francés, etc. Pobre país.
 
Vicente Alberto De Tommaso

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