A partir de esta coyuntura podríamos distinguir 3 escenarios de corto y mediano plazo.
> El 1er. escenario (al que no le asignamos una probabilidad alta de ocurrencia) implicaría una caída abrupta de los mercados (al estilo Lehman Brothers), en donde las bolsas del mundo y el precio de los commodities se desplomaran como contracara de un
aumento de la demanda de dólares y activos estadounidenses (1) (efecto “Fligth to quality”).
En este escenario, el dólar se fortalecería (se apreciaría) fuertemente, el precio de la soja caería, en tanto que los capitales se fugarían de los emergentes en general y de Brasil en
particular (para refugiarse en el dólar). Ante la caída del ingreso proveniente del ahorro internacional, Brasil devaluaría el Real para corregir su déficit de su cuenta corriente.
Tanto la caída del precio de la soja como la devaluación de Brasil impactarían negativamente en la demanda agregada argentina, reduciendo las exportaciones, la protección de la industria, los ingresos por retenciones del Gobierno y la entrada de
dólares.
> Un 2do. escenario negativo (menos negativo que el anterior), es aquel donde no se verificaba una caída abrupta con aversión al riesgo y apreciación del dólar; pero si un agravamiento de la crisis europea, con caída de España. En este escenario, el precio de la soja no se desplomaría (porque no se aprecia el dólar), pero el derrumbe de España (con muchos nexos financieros y activos en Brasil) impacta negativamente en el ingreso de
ahorro internacional a Brasil. Brasil devalúa, afectando negativamente el nivel de actividad doméstico. Adicionalmente, la devaluación sería de menor magnitud en este caso que en el anterior.
> El 3er, escenario, que según nuestro análisis es el de mayor probabilidad de ocurrencia, surge a partir del anuncio de la decisión de postergar la suba de tasas de interés por parte de la Reserva Federal hasta mediados de 2013 (por el estancamiento económico) y tendría lugar siempre y cuando no explotara una crisis al estilo del desplome de los mercados en 2008 y Europa no estallase. Sin embargo, implicaría un mundo con un nivel de actividad más bajo en los países desarrollados (que llevaría a los emergentes a crecer algo menos), alta volatilidad y bajos retornos promedios en los activos financieros de los principales países del mundo.
El ahorro internacional continuaría fluyendo a Brasil, que no tendría tantas presiones para devaluar y que podría seguir creciendo a buen ritmo (aunque a una tasa algo inferior).
Cada escenario generaría un impacto distinto sobre los complejos exportadores locales según el destino de las exportaciones, las características de la demanda:
> A modo de ejemplo, las exportaciones del complejo sojero alcanzaron un total de US$ 17.317 millones durante 2010, lo que representa un 25,4% del total. El producto de mayor valor exportado en el período fue harinas y pellets de soja, con el 47% del total, seguido por porotos de soja (29%) y el aceite de soja (24%). El principal destino de las ventas de porotos fue China, que concentró el 83% de las exportaciones.
> En 2do. lugar se encuentra la industria automotriz que exportó por US$ 8.618 millones, una participación de 12,6% sobre el total. El principal destino de las ventas fue Brasil, que concentró el 78% de las exportaciones argentinas del complejo. Otros mercados importantes durante el año resultaron México y la Unión Europea.
> En 3er. lugar se ubicó las exportaciones del Complejo petróleo y gas que sumaron US$ 5.383 millones en el 2010. La contribución del complejo en el total exportado disminuyó del 9,4% en el 2009 al 7,9% del total en 2010. Los principales destinos Chile y Brasil. Del valor total exportado, el 48% correspondió a ventas de Petróleo crudo, el 15% a gas y el 37% a productos procesados.
> En 4to. lugar el complejo maicero exportó US$ 3.227 millones, lo que es igual al 4,7% de lo que exporta la Argentina. Los principales destinos de las exportaciones del complejo en el período fueron Colombia, Perú, Venezuela.
> A su vez, el complejo exportador con mayor dinamismo es el del oro. Las exportaciones del año 2010 aumentaron 93,0% con respecto al mismo período del año anterior, alcanzando un valor de US$ 2.010 millones, incrementando su participación al 3,0%, en el total exportado. El 99,9% de las ventas del complejo al exterior correspondió a oro en bruto, y los principales destinos de las ventas fueron Canadá y Suiza.
Luego, el escenario 3 de “no estallido” (al que le otorgábamos mayor probabilidad) descarta una mega aversión al riesgo, relegando la posibilidad de que el dólar se aprecie. Así, la soja
mantendría un buen precio (tal vez algo inferior al actual) y Brasil seguiría creciendo con un Real fuerte lo que morigeraría el impacto de la crisis global sobre Argentina.
No obstante, el sector externo local se vería afectado a través de los sectores vinculados con USA y Europa que son las regiones protagonistas de la crisis.
Si bien en términos agregados el impacto no parece significativo, algunos complejos específicos (y las respectivas economías regionales productoras) quedarían directamente perjudicados por la menor demanda de Europa y USA.
Concretamente, el 16% de las exportaciones van a la Unión Europea mientras que sólo el 5,7% tienen como destino a España, Italia y Portugal.
A su vez, toda la UE absorbe el aproximadamente el 25% de las exportaciones del complejo oleaginoso (sojero), 20% del complejo minero, el 26% del complejo ganadero, casi el 40% del frutícola más del 55% del complejo pesquero, el 40% de la exportación de tabaco y el 56% de la miel.
Paralelamente, el 5,2% de nuestras exportaciones son absorbidas por USA. Sin embargo, USA compra el más del 30% de las exportaciones totales del complejo vitivinícola, el 40% de
las exportaciones del complejo alumínico, el 25% del azucarero, 31% del mielero, y el 46% de las exportaciones de yerbamate y té.
El 2do. escenario en donde el recrudecimiento de la crisis europea impactaba en la Argentina a través de Brasil (sin que cayera el precio de la soja) perjudicaría a los sectores vinculas con la UE (que señalamos en el párrafo anterior).
Pero, además, se vería indirectamente perjudicados los complejos exportadores vinculados con Brasil: en efecto, Brasil -que es nuestro principal socio comercial- absorbe el 78% de las exportaciones del complejo automotriz, el 30% del complejo petrolero-petroquímico, el 51% del sector hortícola, el 33% del algodonero, el 67% del olivícola y el 26% del complejo forestal.
Por último, el “escenario 1” de menor probabilidad, en donde se verificaba una caída abrupta de los mercados, devaluación de Brasil y reducción del precio de la soja, impactaba en el
sector externo argentino en los complejos señalados anteriormente pero además a través del complejo sojero.
Concretamente, la producción de poroto de soja, de aceites y harinas representa el 25% de nuestras exportaciones (US$ 24.000 millones en 2011), con lo cual una merma en el precio y en las cantidades demandadas de este complejo impactaría negativamente en toda la estructura exportadora doméstica; afectando especialmente a las provincias en donde se concentra la producción como San Fe (50%), Córdoba (23%), Buenos Aires (15% y Entre Ríos (2%).
Balanza comercial en Julio 2011 y Perspectivas
De acuerdo con los datos publicados por el INdEC, en Julio de 2011 el superávit comercial de Argentina ascendió a US$ 672 millones, lo que implica una caída del 24% respecto de los niveles del mismo mes del año pasado (US$ 884 millones).
Sin embargo, los 12 meses del año arrojaron un superávit comercial en torno a los US$ 8.789 millones, lo que representa una reducción del 40% con respecto al mismo período del año pasado (US$ 13.923 millones).
Este saldo comercial positivo (US$ 8.789 millones) acumulado en los último 12 meses estuvo forjado por unas exportaciones e importaciones totales de US$ 75.121 millones y US$ 66.333 millones, respectivamente.
En los 12 meses del año las exportaciones han crecido a una tasa interanual de 21,8%; lo cual implica un ritmo de expansión 17 puntos porcentuales más bajo que el de las importaciones (48,9%) en el mismo período.
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(1). Paradójicamente, en un escenario de inestabilidad financiera e incertidumbre, los agentes demandan activos estadounidenses interpretando que -a pesar de que la crisis se origina en USA-, estos tienen menos riesgo.