Efecto contagio: La violencia de Paris se expande a Bruselas y Alemania
Francia intenta evitar la ola de violencia callejera que se desató el 27 de octubre en algunos barrios empobrecidos que rodean París. Pero no es solo Francia, luego de decretar el toque de queda, que se siente preocupada por estos hechos. Países europeos temen que se expanda aún más las manifestaciones populares que han elegido la quema de automóviles como expresión más evidente. Mientras el martes se registraban nuevos incidentes en Marsella y Toulouse, en el sur de Francia, otros gobierno toman recaudos en otros lugares del mapa. Ocho vehículos y dos sótanos fueron incendiados en Bruselas y en las ciudades de Gante, Lieja y Amberes, en Bélgica, sin que se registraran heridos. En Bressoux, un suburbio de la ciudad de Lieja, al este de Bélgica, un grupo de jóvenes lanzó varias botellas incendiarias en una plaza de la localidad, y posteriormente apedreó un automóvil y un autobús. Además cinco vehículos fueron quemados en Berlín, en el distrito de Moabit. "La policía no descarta que los malhechores hayan querido imitar" sostiene el gobierno. Además, en Bremen, en el norte de Alemania, un edificio y un número indeterminado de automóviles fueron prendidos en la madrugada del domingo. Mientras tanto, Japón, Gran Bretaña y Australia se sumaron a Estados Unidos, Portugal y Rusia en la lista de países que advierten a sus ciudadanos sobre los riesgos que implican visitar los suburbios franceses. En Francia, el conflicto se ha extendido a 300 municipios del país y han sido incendiados casi 6.000 vehículos. Unos 84 edificios públicos quedaron destruidos, además de comercios y bienes privados. Ha habido agresiones a civiles, disparos a policías y se ha registrado una víctima mortal.
