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El gran riesgo: Morir de éxito

El virus le plantea a la sociedad argentina el antiguo dilema del asaltado "La bolsa o la vida". Hoy la mayoría elige la vida pero no esta claro si será siempre la elección que prevalecerá. Entre quienes priorizan la bolsa "porque se me va la vida" hay 2 situaciones diferentes: quienes viven de recaudar "la jornada", el día a día; y quienes hacen oposición política. No son situaciones comparables. En este último caso, muchos votaron por Mauricio Macri y no tienen ningún fallecido en su círculo próximo. Ahora bien: luego de un desacertado inicio de la pandemia en la Argentina, el Presidente de la Nación decidió descansar en la opinión de los infectólogos o epidemiólogos. Desde entonces, ellos son quienes marcan el paso. No es un dato menor que 2 de ellos estuvieran en la Quinta de Olivos mientras hablaba el Presidente, porque habían estado reunidos con él. También es cierto que el Presidente conserva un porcentaje mayoritario de apoyo en la opinión pública, motivo por el cual puede prosperar en su decisión que, obviamente, es resistida por algunos. Y un dato que no puede pasar desapercibido: gran parte de la actividad de Alberto F. como funcionario fue en el área del seguro (tanto en Nación como en el Grupo Bapro) y los análisis de riesgo de cobertura pueden explicar, en parte, sus reacciones. Ahora bien, otro dato fenomenal: por una suerte de cadena nacional, el viernes 08/05 se reforzó la 'nueva transversalidad' contra un enemigo común, que hoy día se llama COVID-19. Será muy interesante conocer si, en el futuro post pandemia, pueden coincidir en otros enemigos comunes porque a la sociedad le fascina y realmente pueden conseguir un liderazgo en la crisis económica que sobrevendrá.

Un nuevo retrato de familia, es el que nos acaban de obsequiar el presidente Alberto Fernández; el jefe de Gobierno de CABA, Horacio Rodríguez Larreta; y el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof.  

En un enfoque coincidente, los tres denunciaron a los “lobbys” que quieren apurar la salida de la cuarentena -y que tienen bastante presencia en algunos medios de comunicación se recordó cerca del Presidente-, afirmaron que no se van a dejar empujar ("no hemos dejado de pulsar la opinión pública en estos días", fue otro comentario off) y que en el área AMBA (esto es Ciudad de Buenos Aires y Gran Buenos Aires), las cosas van a quedar tal como hasta ahora.
   
Por lo visto en la noche del viernes 08/05, el poder territorial argentino parece gozar de una unidad conceptual pocas veces vista en la política doméstica, seguramente porque los englobe la lógica borgeana y no los una el amor sino el espanto de sacar los pies del plato y pagar con el fin de sus carreras, cualquier disparada de la pandemia.
  
Lo cierto es que no se escuchan dentro de la clase dirigente con responsabilidades de gobierno, grandes diferencias y todos juegan a ir en cámara lenta en el proceso de desescalada del confinamiento. Muy distinto es lo que ocurre en otros sitios, por caso la vapuleada España (al 09/05, 222.857 contagios, 26.299 fallecidos, un desastre). Allí el gobierno central pelea públicamente en torno a cómo “normalizar” la vida de los ciudadanos, en franca rivalidad con las administraciones autonómicas (equivalentes a nuestras provincias). El presidente Pedro Sánchez se ha dicho de todo con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Diaz Ayuso (quien porta en su curriculum  el laureado pergamino de haber sido la 'community manager' de la mascota de su antecesora, Esperanza Aguirre).

Una cuarentena convertible
    
¿Qué duda cabe que uno de los máximos méritos que tiene el Manual del Buen Político es el del manejo de los tiempos? 

En este caso los tiempos, tienen que ver con la cuarentena que aplicó el Ejecutivo nacional para combatir la pandemia del Covid-19. La cuarentena argentina es una de las más duras y por tanto, de las más exitosas que se hayan aplicado en todo el mundo. 

Al experimento argentino le falta el 'tirón tecnológico' de países como Corea del Sur, Israel o Taiwan, que al encierro le sumaron información pormenorizada del movimiento de los individuos, a través del teléfono celular. 

En ese sentido ha pasado algo desapercibido que el Presidente hiciera mención a que cada trabajador de una establecimiento industrial deberá tener una aplicación en teléfono que permita localizarlo en tiempo real. Todo para mayor gloria del filósofo coreano Byung Chul-Han, que profetiza una vida sin vida privada de aquí en adelante, en nombre de la emergencia. 
   
Pero cuidado: lo que hoy es virtud, en los próximos días puede transformarse en drama y el paroxismo cuarenteno que envuelve al gobierno y al presidente Fernández, tal vez acaben en una muerte por éxito. 
  
Miremos cualquier estudio demoscópico sobre el encierro y en todos ellos aparece un alto apoyo a la medida, pero a poco de profundizar en esos trabajos, vemos la fatiga y el cansancio que pesa sobre la sociedad. 

En todas las encuestas la preocupación por la marcha de la economía comienza a ser prioritaria. Una de las consultoras le pregunta a la gente si soporta un mes más de cuarentena y la respuesta en el 55% de los encuestados es que no. 
  
No es para menos, los números de la economía real que van llegando a lo largo de este largo incubamiento meten miedo. Sólo citaremos algunos que se conocieron en las últimas 48 horas para dimensionar la situación, y que también explican la lista de excepciones que se anuncia en el Boletín Oficial.
  
Cayó 90% la facturación de las autopartistas.
  
Abril fue el peor mes de la historia en venta de motos. Comparado con abril del año pasado, las transacciones bajaron 85,5 %
  
La industria en marzo cayó el 16,8%, falta medir abril y lo que va de mayo.
   
El desplome de las Pymes es generalizado y el rechazo de cheque librados es récord: 12%. Por tanto es fácil deducir que la cadena de pagos está rota o casi.
   
Lejos del impuesto “patriótico”, que a juicio de este cronista dormirá el sueño de los justos, al menos tal como salió de la propuesta original, hay sectores asalariados que ya pactaron una rebaja de sueldos del 25% a cambio de mantener el empleo.
   
Queda preguntarse ante este infierno del Dante, cómo se concilian una cuarentena exitosa y el cumplimiento de la misma. Porque, no nos engañemos, por más que el Estado intente llegar a todos, ni es posible, ni sostenible durante meses.
   
Se avecina un tiempo donde la contradicción de la salud y de la economía exigirá muchísimo equilibrio y sabiduría. Lo peor sería que nos pase lo que nos pasó con la convertibilidad de los '90. El gobierno de la época supo cómo entrar, pero nunca supo ni quiso saber cómo salir.  

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