Según el economista, a la crisis que vive la Argentina se suma el contexto de la Tercera Guerra Mundial: "Esta III Guerra Mundial tiene un aspecto clásico de enfrentamiento geopolítico entre potencias pero, como lo que se cuestiona es el orden internacional de la globalización neoliberal, en cada país la guerra mundial tiene el aspecto de guerra civil, porque el neoliberalismo partió las sociedades entre ‘los ganadores del modelo’ y ‘los excluidos perdedores’. La chispa para el inicio de las guerras civiles puede ser cualquier cosa que incendie ‘las grietas’ heredadas de la historia".
Y concluyó: "El Contrato Social en Argentina está destruido, si es que alguna vez lo hubo. La Constitución Nacional no es suficiente; el desarrollo exige un Contrato Social Económico. La ausencia de contrato social es el campo minado fértil para la provocación de una guerra civil".
El intento de magnicidio a CFK
Sobre el intento de homicidio perpetuado contra la vicepresidenta el jueves pasado, opinó: "La escalada de la grieta lleva a la proscripción política del enemigo disfrazada de persecución penal, la cual continúa con el discurso de un diputado nacional pidiendo fusilar a Cristina Fernández de Kirchner. Y la provocación terrorista para la guerra civil llega al repudiable intento de magnicidio contra la Vicepresidenta de la Nación. No falló la bala por milagro; fue una amenaza mafiosa sobre el futuro, quizás también como aviso a otros líderes del continente".
"La posición conveniente para la Argentina y el mejor aporte que podemos hacer a la humanidad frente a la III Guerra Mundial es una neutralidad de nuevo tipo. La neutralidad en una guerra mundial que promueve guerras civiles nacionales, consiste en que en Argentina no haya guerra civil. Esto exige un programa de Unidad Nacional para el desarrollo sostenible de largo plazo. La alternativa histórica es: negociar un Nuevo Contrato Social entre todos los sectores sociales, económicos y políticos o que ‘la grieta’ se convierta en guerra social directa, con la decadencia argentina definitiva, rumbo al estado fallido y la desintegración nacional", añadió.
Más adelante, Firmenich enumeró los 13 puntos de lo que él mismo denominó 'Programa de Salvación Nacional':
1) Retirar definitivamente a la República Argentina del FMI;
2) Derogación inmediata de la ilegal ley de entidades financieras de Martínez de Hoz y de toda la legislación de la dictadura aun vigente;
3) Definir un sistema monetario - cambiario nacional soberano, coherente y estable;
4) Controlar la inflación para reducirla al 3% anual (identificó 12 causas de la inflación: 4 sociopolíticas, 2 externas, 3 del mercado interno y 3 monetarias);
5) Impulsar una estrategia de inversión pública, privada y cooperativa a 10 años;
6) Desarrollar la cohesión y paz social con la redistribución de la renta nacional, fijando objetivos numéricos anuales progresivos para 10 años;
7) Planificar la maqueta nacional de infraestructuras para el desarrollo integralmente sostenible en el largo plazo;
8) Políticas de Estado sobre gestión macroeconómica para garantizar los objetivos de desarrollo a 10 años;
9) Plena recuperación de la soberanía nacional sobre la navegabilidad y la gestión de los puertos del Río Paraná y Río de La Plata;
10) Desmontar el nuevo neocolonialismo extractivista;
11) Desarrollar la estrategia nacional de defensa civil y militar;
12) Convocar a todas las fuerzas políticas, económicas y sociales de la Nación para negociar el nuevo Contrato Social;
13) Convocar a una Asamblea Constituyente para reformar la Constitución Nacional.
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