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"Hecha la ley, hecha la trampa"

Lejos de lidiar con una inflación negada, el blanqueo amenaza con agravarla, y quizás aún más si resultara exitoso, afirmó el editorial del Buenos Aires Herald, presentado con el título de la canción de Roger Waters para Pink Floyd en The Wall: Otro ladrillo en la pared ( Another brick in the wall ).

 

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Buenos Aires Herald). El Infierno de Dante coloca a aquellos que generan dinero con meras operaciones de dinero en las profundidades del octavo de sus nueve círculos ( si bien la obra fue publicada en 1314, este sentimiento sería compartido, durante los últimos cinco años, por muchos millones más en el mundo que por aquellos que han leído a Dante ).
            
Es por ende lamentable ver que ya se le esté dando una impronta monetaria al debate sobre el esquema de blanqueo de dólares lanzado con los objetivos de explotar las reservas de Vaca Muerta y la mano de obra intensiva para la construcción.
            
La experiencia del mundo desarrollado en los últimos años debería enseñarnos que el negocio de la vivienda puede generar crecimiento como también burbujas.
            
“Hecha la ley, hecha la trampa”, reza el refrán, y en cuanto se confirmó el costado bimonetario de los bonos del blanqueo, todas las miradas parecían detenerse sobre las alternativas especulativas; también el propio Gobierno, que sueña con una nueva convertibilidad.
             
Con la impresión de los nuevos certificados Cedin ( más allá de que aparezcan finalmente los dólares no declarados para respaldarlos ), el gobierno crea así un pseudo-dólar con una nueva tasa de cambio para competir con el mercado paralelo.
               
Por más que se oponga a la retórica de un modelo productivo, la “pesificación” y el desprecio oficial por un dólar “blue” desestimado como un 3-5 % del mercado de cambio ( lo cual probablemente sea cierto, ya que el contraste entre la superabundancia de pesos y la escasez de dólares es tal que los compradores raramente encuentran vendedores ).
 
Más allá de la devaluación disfrazada de esta subrepticia tasa de cambio múltiple, existen sospechas de que este blanqueo sería el mecanismo perfecto para lavar dinero dudoso de todo tipo.
            
Durante la aparición en el Senado del equipo económico el jueves pasado, el viceministro Axel Kiciloff intentó desmantelar estas sospechas al presentar el blanqueo como un escenario en el que todos ganan, el cual despenalizaría a las inocentes víctimas de todas las devaluaciones y la inestabilidad entre 1955 y 2002 y no protegería ni eximiría de responsabilidad a culpables de defraudaciones.
             
Pero los datos fiscales se han usado tantas veces como arma política en los últimos años que quienes no han revelado sus activos hasta ahora probablemente no tengan la confianza suficiente para declararlos.
 
Lejos de lidiar con una inflación negada, este blanqueo amenaza con agravarla, y quizás aún más si resultara exitoso; un objetivo principal es el de revertir la fuga de capitales de casi 75.000 millones de dólares desde 2007, y sin embargo, este éxodo explica en gran parte la diferencia entre una expansión anual de la base monetaria en un 35-40%y una inflación promedio del 25 %.
             
Combinado con el potencial de aumentar la inflación en dólares junto con los pesos excedentes, el peligro de una espiral de precios quizás finalmente comience a materializarse.

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